¿Por qué algunos estudios dicen que Trump arrasará?

¿Por qué algunos estudios dicen que Trump arrasará?

Porque ganó las primarias en New Hampshire. Es lo que dice Helmut Norpoth, que Donald Trump tiene un 91% de posibilidades de ganar. En cambio, Joe Biden, el candidato demócrata, apenas tiene un 9%.

El modelo estadístico que emplea este politólogo estadounidense ha atinado en cinco de las seis últimas elecciones presidenciales en Estados Unidos. La única en la que no acertó fue en la que George Bush derrotó, contra pronóstico, a Al Gore en 2000.

Su método se ha mostrado hasta ahora casi infalible. Empezó a utilizarlo en los comicios presidenciales de 1996, pero venía ‘estudiando’ desde 1992. En aquellas elecciones del 96, Bill Clinton revalidó para un segundo mandato, cuando ninguna encuesta le otorgaba la victoria porque lo había hecho mal.

Entonces, el modelo empleado era sencillo y poco a poco ha ido perfeccionándolo, ampliando posibles variables. Eso sí, mantiene siempre un parámetro: las primarias de los partidos. Éstas se introdujeron por primera vez en la historia estadounidense en 1912. Y hasta entonces se remontan los datos que recoge el estudio de Norpoth.

El experto analiza el comportamiento y los resultados de las primarias de los distintos candidatos, cuando hay bastantes por parte de los partidos mayoritarios. Para él, es un buen indicador. Así, resulta que en la mayoría de los casos, el candidato que gana las primarias tiende a ganar en noviembre.

Al analizar las presidenciales de 1952 se fijó especialmente en las de New Hampshire y utiliza, desde entonces, las primarias de este estado como referente. Ya en 2008 añadió en su especial foco Carolina del Sur. Allí, Barack Obama y luego Hillary Clinton contaron con un fuerte respaldo. No hay que olvidar que es un bastión del Partido Demócrata.

Trump obtuvo un 85% de votos en las primarias de New Hampshire

Este año, a causa de la epidemia, se suspendieron las primarias en Carolina del Sur. Por tanto, sólo se puede tomar como referencia preferente las de New Hampshire. En este estado, Trump ganó con toda comodidad, mientras que Biden y Bernie Sanders dividieron a los votantes demócratas.

El todavía presidente estadounidense ganó con un contundente 85%, mientras que el ahora candidato presidenciable apenas consiguió un 8,4%. Hay que tener en cuenta que, si bien por el lado republicano no ha habido aspirante que pudiera acercarse al inquilino de la Casa Blanca, por el lado progresista la cosa estaba muy reñida.

Norpoth señala que, si la diferencia entre Trump y Biden hubiera sido de un 10% o un 15%, aunque fuera a favor del presidente, su modelo no habría predicho la reelección del mandatario

En cambio, resulta inconcebible que un candidato a gobernar el país más poderoso del mundo obtenga un resultado tan ‘escaso’, en opinión del experto.

Su modelo ha resultado prácticamente incontestable. Más aún si se añade que la tradición del electorado en Estados Unidos tiende a reelegir al presidente o al menos a su partido. Agregada esta variable, con todo, hace que el método no acierte en dos ocasiones desde 1912.

De los 27 comicios estudiados falla también en 1960, uno de los dos más disputados, que enfrentaba a Richard Nixon con John F. Kennedy. El primero relevaba en la candidatura, como vicepresidente que era, al presidente saliente, Dwight D. Eisenhower. El segundo fue nominado como aspirante por los demócratas.

Kennedy ganó con un escasísimo margen porcentual e, igualmente, en votos populares y votos electorales. El demócrata obtuvo el 49,72% de los sufragios frente al 49,55% del republicano.

Bush ganó a Al Gore por un escaso margen

El primero se hizo con 34.220.984 votos populares, frente a los 34.108.157 del segundo. Kennedy se convirtió en el trigésimo quinto presidente de Estados Unidos gracias a los 303 votos electorales, mientras que Nixon obtuvo 219.

Pues bien. En 2000, Bush derrotó a Al Gore por más escasa diferencia, aunque el demócrata ganó en porcentaje y en votos populares. Apenas les separaron 5 votos electorales que convirtieron al republicano en el cuadragésimo tercer presidente estadounidense: 271 frente a 266. Aquí Norpoth no acertó.

Sí lo hizo, contra lo que vaticinaban las encuestas, en 2016. Con Hillary Clinton casi proclamada primera mujer presidente en Estados Unidos, caía derrotada por 77 votos electorales que fueron a las manos de Trump.

El modelo del experto otorgó al magnate neoyorquino un 87% de posibilidades. Y eso que la demócrata sacó al republicano casi dos puntos porcentuales y más de 2,8 millones de votos populares.

El modelo estadístico se basa sólo en cosas que ya han sucedido

Con todo y con eso, el propio Norpoth admite que su estadística puede fallar ante determinadas circunstancias como las actuales. Él mismo explica que su método es invariable y que no atiende al momento histórico y social.

Es decir, no tiene en cuenta la epidemia de coronavirus que ha causado ya casi 229.000 muertes y que ha afectado a casi nueve millones de personas en Estados Unidos.

Tampoco el clima social, en especial por las muertes de George Floyd o de Breonna Taylor que han reavivado el conflicto racial y las protestas contra la violencia policial. Ni siquiera el movimiento Black Lives Matter y su enorme repercusión mediática.

Su modelo estadístico se basa en cosas que ya han sucedido: las primarias. En 2016 estaban disponibles y en ellas se basó cuando publicó el estudio el 7 de marzo de aquel año.

Todas las encuestas apuntan a una clara ventaja de Biden, hasta de 14 puntos algunos sondeos. En esta semana, es de casi nueve. Pero todo puede dar un vuelco.

Y es que el sistema electoral estadounidense tiene la particularidad de que no es proporcional. El que gana en un estado se lleva todos los votos electorales de él. Veremos.

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