“Escandalizados”, por Francisco Estepa Vílchez.

Francisco Estepa Vílchez.

En esta última semana, cargada de acontecimientos importantes a nivel nacional, he podido observar y reflexionar sobre lo fácil que es perder la serenidad para muchas personas, algunas de forma tal vez justificada y otras, sin lógica desde mi punto de vista. He podido observar cómo, a pesar del clamor generalizado por la nefasta gestión de la Presidenta de la Comunidad de Madrid, la señora Ayuso, desde el Partido Popular parece que el resto de líderes políticas están encantados de tener a una persona capaz de tapar con sus errores, los errores de los demás. Si no estuviese la señora Ayuso, seguramente todas las miradas estarían puestas en Andalucía y la gestión del Gobierno de PP y Ciudadanos.

Esta semana que hemos conocido la lista de afortunados para un contrato por email del Presidente Moreno Bonilla (PP), seguimos viendo como aumentan las familias que entran al umbral de la pobreza y la falta de recursos para comer, familias de trabajadores por cuenta ajena y también familias de trabajadores autónomos, como de la hostelería o del sector de las ferias. Vemos como la falta de previsión, en mayor o menor grado, desde las comunidades autónomas para fortalecer sus sistemas sociales y sanitarios autonómicos para el invierno y la primavera, nos han llevado a un nuevo Estado de Alarma. Es cierto que muchas personas no han actuado de forma responsable en su día a día, creo que todos lo vemos, pero el ejemplo de la nueva Junta de Andalucía, sacando 11 millones de euros del fondo COVID para costear la contratación de Bertín Osborne y Paquirrín en la televisión autonómica, no es la mejor forma de prepararse para lo que está por venir, a no ser que lo hayan hecho pensando en hacerles a los andaluces más llevadero el nuevo confinamiento delante del televisor.

Yo, que he participado durante mi vida en decenas de manifestaciones en apoyo a diversas causas sociales, vuelvo ahora a ver a esas personas que miraban desde los balcones cuando el problema no iba con ellos, pero que ahora se lamentan cuando piden que salgamos todos a la calle a luchar por sus problemas o se lamentan por la falta MÁS ayudas públicas, tal vez, olvidando que aún tenemos los Presupuestos Generales del Estado del señor Montoro del Partido Popular que bajaba impuestos y que a pesar de ello, el Gobierno de España está actuando de forma social, aunque la eficacia no sea del 100%.

Es normal que cause perplejidad, ver como quienes son mileuristas o viven de la economía sumergida, o tal vez son pensionistas o desempleados, se escandalizan por la subida de impuestos a las rentas superiores a los 300.000 euros al año. Ojalá yo fuese uno de esos afortunados a los que les van a subir el IRPF por ganar más de “50 millones de pesetas al año”. Ante un destino incierto y muy gris para muchas personas, pienso que lo más importante es derrochar generosidad, apoyo y comprensión, dejando de lado la vía de la violencia y los altercados callejeros, que solamente benefician a aquellos que buscan en los problemas de los demás una oportunidad para sacar beneficio propio.

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