El presidente de la Cámara de los Comunes bloquea la votación promovida por Boris Johnson

El presidente de la Cámara de los Comunes bloquea la votación promovida por Boris Johnson

Ley de Murphy: “Si algo puede salir mal, saldrá mal”. En este caso, según para quién, pero para Boris Johnson, primer ministro de Reino Unido, que recibe un nuevo revés después de que el presidente de la Cámara de los Comunes impidiera que se votara el acuerdo del Brexit que el premier llevaba para su sometimiento al juicio de los parlamentarios británicos.

John Bercow, convertido en protagonista inesperado, invocó la tradición del Parlamento de Reino Unido por la que una misma moción o propuesta de ley no puede ser votada dos veces en la misma temporada de sesiones. Y esto es lo que le ha pasado a Johnson, que encaja, así, otra derrota.

Bercow decidió que no se podía votar ayer el Acuerdo de Salida al considerar que ya se decidió acerca del asunto el sábado, cuando en una sesión extraordinaria la mayoría parlamentaria optó por aplazar la decisión hasta que se hubiera desarrollado la legislación necesaria para implementar el Brexit propuesto.

El premier lo intentó ayer bajo el argumento de que las circunstancias han cambiado porque había enviado la carta al Consejo Europeo solicitando un nuevo aplazamiento de la salida de Reino Unido de la UE.

Con todo y con eso, el presidente de la Cámara de los Comunes, con amplios poderes en lo referente al orden del día, entendió que el argumento expuesto por Johnson no era suficiente toda vez que ya se esperaba la solicitud de la prórroga el mismo sábado.

En esa sesión extraordinaria se alcanzaba el límite establecido para ese fin, al no aprobarse, por defecto, el acuerdo tras prosperar la enmienda presentada por el ex conservador y ahora diputado independiente Oliver Letwin. Una cosa llevaba a la otra.

Johnson intentará, entonces, que los Comunes y los Lores aprueben por la vía de urgencia la Ley que implementa el Brexit negociado con Bruselas. En cambio, nada apunta a que lo logre porque la oposición sigue dispuesta a bloquear el acuerdo y los unionistas de Irlanda del Norte no van a prestarle en esta ocasión sus votos.

Entretanto, los laboristas siguen empeñados en forzar un referéndum en el que los ciudadanos británicos deban inclinarse por el acuerdo de divorcio logrado por el premier o seguir dentro de la Unión Europea. También, ir presentando enmiendas que obstaculicen o retrasen la tramitación parlamentaria de la Ley de implementación.

Uno de los apéndices que plantearían incluiría precisamente un segundo refrendo, algo que sí ven con buenos ojos desde el bloque comunitario cara a aprobar otra prórroga. La otra opción bien vista es la convocatoria de elecciones.

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