Casado propone ahora a Sánchez reunirse ya para reformar la elección del CGPJ

Casado propone ahora a Sánchez reunirse ya para reformar la elección del CGPJ

Ahora parece que Pablo Casado, presidente del PP, le entran las prisas por renovar el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), cuando lleva años bloqueándolo.

Es más, responsabiliza al Gobierno de ese bloqueo y hasta relata a su manera en qué momentos se han producido esos bloqueos. De pronto insta a Pedro Sánchez, jefe del Ejecutivo, a celebrar una reunión “inmediata” para renovar el CGPJ.

Mejor dicho, a reformar el sistema de elección de los miembros del órgano que gobierna a los jueces. También para abordar, con condiciones, la renovación de otras instituciones de las que igualmente han caducado sus mandatos. Léase, Tribunal Constituciones, Defensor del Pueblo, Tribunal de Cuentas y otros.

Sin embargo, eso sí, previa reforma de la Ley del Poder Judicial de forma que sean los jueces quienes elijan a los jueces del CGPJ. Una idea que ya obtuvo una contundente respuesta de Félix Bolaños, ministro de Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática.

Así, según explicó Casado en un coloquio en el Fórum Europa, el PP no está bloqueando la renovación del órgano de gobierno de los jueces. Todo lo contrario, es el Gobierno, y el PSOE, “el único responsable” del bloqueo.

En tres ocasiones el Gobierno bloqueó la renovación del CGPJ

De hecho, tuvo la osadía de desgranar, como si los ciudadanos fuéramos tontos, las tres ocasiones en que Sánchez dinamitó un posible acuerdo en 2018. La primera, cuando se había consensuado un presidente: Manuel Marchena.

Según ha dicho Casado, el Gobierno filtró el nombre antes de que se nombraran los vocales. Reconoce, menos mal, que también pudo ser por otra razón.

Es decir, porque Ignacio Cosidó, entonces portavoz popular en el Senado, envió un SMS jactándose de que el PP controlaría el Supremo con Marchena. “Una desafortunada decisión de una persona que ya no está en política”, se ha sacudido el líder popular.

Otra vez fue después de que en el verano de 2020 el PSOE aceptara cuatro condiciones. A saber: imparcialidad de la fiscalía; mayoría reforzada de tres quintos para la toma de decisiones en el Consejo; abstenerse de nombrar jueces en la cuota de juristas que corresponde a los partidos; y refuerzo de la despolitización de la justicia.

En ese punto, responsabiliza a Podemos de la ruptura del acuerdo al atacar a la Justicia cuando se le imputa y exige su cuota en la renovación.

Por último, cuando en marzo de 2021 el Gobierno quiso incluir en el cupo de juristas a José Manuel de Prada, que fue ponente de la condena de la Gürtel. ¡Qué torpeza!

Asimismo, el Ejecutivo quiso meter a una jueza “política” en ejercicio, Victoria Rosell. Otra torpeza porque, a juicio del presidente popular, eso era contrario al compromiso de despolitización. Una excusa, vaya.

Cree que la Comisión Europea les ha dado la razón

“Hay una novedad. Que la Comisión Europea ha dicho que cualquier proceso de reforma tiene que hacer que la mitad de los integrantes deben ser elegidos por sus pares”, afirmó el líder del PP.

El caso es que la Comisión Europea sí que ha dicho eso, pero lo lleva diciendo desde hace años. Los populares tampoco hicieron caso cuando estaban en el poder.

Con esa zafia excusa Casado trata de explicar por qué exigen la reforma, cosa que, en eso lleva razón, es posible. Con la actual ley, no los jueces no pueden elegir a los jueces.

Lo curioso es que, si los magistrados eligen a sus vocales, sólo los jueces que hayan podido acceder a la carrera judicial podrían hacerlo. Para eso, hay que tener la posibilidad de estudiar una carrera cara que, sin becas, sólo es accesible a una ‘élite’.

Aunque, por supuesto, aceptamos la imparcialidad de la Justicia, lo cierto y verdad es que los jueces tienen sus ideologías y no todos son del ala progresista. Lo demuestran las afirmación de Cosidó, ¿no? Es decir que, por debajo, Casado quiere seguir colocando a los suyos.

Entretanto, el líder del PP sigue tratando de estirar el tiempo en que pueda en cierto modo ‘controlar’ a los jueces. Y mientras, las instituciones pierden prestigio.

No es que Casado quiera la reforma antes de los nombramientos porque no se fía del Gobierno, como afirma. Es que trata de ganar tiempo, eso es todo.

Sostiene que el Gobierno tiene que “sacar las manos de la Justicia. Yo no quiero tener nada que ver con la justicia, ni controlar la justicia, más allá de lo que exige la Constitución de elegir los ocho vocales juristas” aseguró. Y se quedó tan ancho.

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