Torra pide reunirse con Sánchez

Torra pide reunirse con Sánchez

Una vuelta más de tuerca de Quim Torra, presidente de la Generalitat, que, en plena crisis de disturbios por toda Cataluña, ha instado a Pedro Sánchez, jefe del Ejecutivo en funciones, a “fijar un día y una hora” para reunirse urgentemente para tratar la situación en la región.

Así lo ha dicho en una rueda de prensa sin preguntas en la sede de la Generalitat catalana, después de reunirse con Pere Aragonès, vicepresidente catalán, y Marta Madrenas, alcaldesa de Girona, Pau Ricomà, alcalde de Tarragona, y Miquel Pueyo, regidor de Lleida. Ada Colau, regidora de Barcelona, no acudió a este encuentro.

Así, ha manifestado que “la defensa de los derechos y las libertades se han de expresar como hemos hecho siempre: pacíficamente”, para luego añadir que la violencia no les representa. Con todo, agradeció las movilizaciones en contra de la sentencia del Tribunal Supremo.

No hubo palabra alguna de apoyo a los Mossos d’Esquadra y menos aún una condena explícita a la violencia vivida en los últimos días en las calles de las grandes ciudades catalana, en especial en Barcelona.

Si se quiere, peor fue la intervención de Aragonès que volvió a echar balones fuera, a sacudirse toda responsabilidad por la violencia en las manifestaciones y en las horas siguientes a ellas. Culpa de ello a la falta de diálogo del Gobierno.

Se quejan de que en vez de Sánchez, haya ido Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior, lo que constata los complejos de que adolecen los miembros del Govern. No han sido valientes al condenar la violencia en una oportunidad única que se les presentaba y que todos los convocados esperaban. Decepción una vez más y por eso no permitieron preguntas.

“El deseo de independencia se ha de expresar pacíficamente. La violencia nunca será nuestra bandera. Hacemos un llamamiento conjunto a la responsabilidad y ninguna de forma de violencia nos representa”, fue lo más cercano a una condena por parte de Torra, pero aún así lejana.

Para más hipocresía, la de Aragonès, pidiendo “que la policía española actúe en Cataluña con los mismos criterios de proporcionalidad y con los protocolos fijados en Cataluña”. Es decir, que usen proyectiles de foam en vez de balas de goma, como hacen los Mossos y que se sigan los protocolos de la policía autonómica. No hay ciego que el que no quiere ver.

Con todo, nadie quiere dar un paso al frente y desmarcarse del president. ERC ha perdido una oportunidad para hacerlo. Y es que, al final, el problema no es el conflicto en sí, que también, sino los actores, de un lado y de otro.

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