“Terapia de protones para el tratamiento del cáncer”, por Carolina Gutiérrez Montero.

Carolina Gutiérrez Montero.

Dentro de los tratamientos que se emplean para la cura de los procesos oncológicos, se encuentra la conocida radioterapia que constituye una de las más importantes herramientas con las que hacer frente al maldito cáncer.

La radioterapia convencional y que se encuentra al alcance de los enfermos en las diferentes unidades de oncología radioterápica distribuidas por los distintos centros médicos de nuestro país, se conoce como radioterapia de fotones.

Este tipo de radioterapia, si bien es muy efectiva en muchos tipos de cánceres presenta el problema de los posibles daños que se pueden producir en las zonas no tumorales pero que se encuentran próximas a la zona a tratar.

Esto se evidencia muy especialmente en los tumores muy profundos y que se localizan en zonas próximas a órganos vitales como son los de cabeza y cuello o alojados en zonas muy sensibles del cuerpo, cobrando especial relevancia en los niños. En los pacientes pediátricos que padecen tumores en el sistema nervioso central se ha observado que tras el tratamiento de los mismos con radioterapia convencional de fotones, se ha conseguido un control del tumor e incluso una eliminación del mismo, pero por efecto de la radiación han aparecido otros tumores al cabo de los años en zonas colindantes a la tratada.

Pues bien, afortunadamente la ciencia y sus científicos han encontrado un tipo de radioterapia basada en protones que permite, al tratarse de moléculas más pesadas que los fotones de la radioterapia convencional, que puedan dirigirse mejor al tumor sin afectar a los tejidos adyacentes.

Este tipo de terapia usada desde hace ya muchos años en diferentes países, es un tipo de radioterapia avanzada que utiliza un haz de protones para aplicar radiación directamente al tumor, destruyendo las células cancerígenas pero sin afectar el tejido sano de alrededor ni a otras áreas críticas y órganos vitales.

El problema con la radioterapia convencional es que los haces de rayos X atraviesan tanto tejidos sanos como cancerígenos, destruyendo todo lo que se encuentre en la trayectoria del haz. La zona cancerígena resulta dañada, pero también el tejido sano que la rodea. Por todo ello los especialistas en radiología oncológica deben aplicar dosis muy limitadas a la zona afectada para reducir al mínimo los efectos perjudiciales para los tejidos normales próximos al tumor.

La ventaja de esta terapia es que utiliza haces de protones para apuntar con precisión a la zona tumoral y eliminarla, incluidos los tumores difíciles de alcanzar por estar cerca o dentro de áreas vitales, o alojados en zonas sensibles del cuerpo.

Los protones altamente cargados llegan al cuerpo con una dosis baja de radiación, se detienen en el sitio del tumor, se ajustan a la forma y al volumen o a la profundidad del tumor, y depositan la mayor parte de su energía para combatir el cáncer directamente en el mismo.

La gran ventaja de este tipo de terapia de protones es permitir aplicar altas dosis de radiación directamente en el tumor, con poco daño para el tejido sano adyacente. Esto es especialmente importante cuando se tratan zonas cercanas a órganos vitales y también cuando se tratan cánceres en niños, cuyos cuerpos aún están creciendo y desarrollándose.

Pues bien, dado que en España aún no se cuenta con ningún centro público que tenga un equipo de este tipo , en el caso de los niños se han estado evaluando sus tipos de tumores y si sus médicos así lo consideraban se trasladaban a algún centro europeo para seguir este tratamiento costeado por la sanidad púbica y cuyo precio oscila entre 20.000 y 30.000 euros.

Sin embargo, todo el número de personas que podrían beneficiarse de este tipo de terapia no pueden ser tratadas en el extranjero, lo que hace que pierdan oportunidades importantes en su proceso curativo.

Dos clínicas privadas en España están instalando en cada una de ellas un equipo de radioterapia de protones a los que se supone derivarán los casos que se podrían ver beneficiados de la misma en lugar de ir a tratarse a centros extranjeros.

Sin embargo, la sanidad pública española bien merecería contar con algún equipo de estas características. Centros de referencia que en sus instalaciones puedan tratar a los pacientes con este tipo de radioterapia de protones, que si bien no es menos efectiva que la convencional, si es desde luego menos tóxica.

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