El Gobierno prohibirá los vuelos que tengan alternativa ferroviaria de menos de 2,5 horas

Se prohibirán los vuelos con alternativa ferroviaria de menos de 2,5 horas

La alternativa ferroviaria cuya duración sea menor de dos horas y media será lo que determine que se prohíban ciertos vuelos de corto recorrido. Es la recomendación que el Gobierno hace para reducir el impacto medioambiental del transporte aéreo.

De mismo modo en que el Ejecutivo propone subir los impuestos al diésel y a la gasolina y crear un impuesto por usar el coche, también plantea eliminar ciertos vuelos comerciales y de mercancías.

Así lo hace en el documento España 2025. Fundamentos y propuestas para una Estrategia Nacional de Largo Plazo que presentó ayer. Con la vista puesta en alcanzar una estrategia nacional cara a 2050, el Gobierno lanzará varias medidas de calado e impacto medioambiental.

La de suprimir aquellos vuelos con alternativa ferroviaria de menos de 2,5 horas es similar a una ley aprobada recientemente en Francia. Dicha norma, como la propuesta del Ejecutivo, defiende que el transporte en tren es el medio más sostenible.

Una alternativa ecológica

Así, el plan apunta la recomendación de “prohibir los vuelos en aquellos trayectos que puedan realizarse en tren en menos de 2,5 hora”. Forma parte de la estrategia para reducir a dos millones de toneladas las emisiones del sector del transporte español este año.

Adif, el gestor público de la infraestructura ferroviaria, lo lleva apuntando en varias ocasiones. La supresión de los vuelos de corto recorrido sucederá “más temprano que tarde”, sostienen representantes de este organismo.

También defienden que esta medida no impactaría negativamente en las aerolíneas porque la base de su negocio es el tráfico internacional.

Además de esta prohibición, el Gobierno pone sobre la mesa la posibilidad de fijar una tasa de viajero frecuente. Asimismo, establecer impuestos sobre los billetes de avión en función de la cercanía del destino.

El Ejecutivo lo justifica, en el texto, en que contribuiría a limitar sus externalidades negativas y a aproximar su tratamiento fiscal al de otros medios de transporte.

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