“Mensaje navideño de Milarepa desde el Tíbet” II, por César García Cimadevilla.

César García Cimadevilla caricaturizado.

Quiero recordarte, ya que se te ha caído la cabeza y has dormitado un tiempo indefinido, que en lo de invitar a la mesa te has olvidado de los veganos, que deben invitar a un carnívoro recalcitrante, y una familia carnívora, que debe invitar a un vegano.  Y aprovecho para felicitar muy cariñosamente a tu gato Zapi, que el pobre lleva aguantándote casi cuatro años. Y me gustaría que por fin la humanidad empezara a amar a los animales y dejara de maltratarlos y sacrificarlos para alimentarse. Tú mismo sigues siendo carnívoro, aunque es verdad que desde que tienes a Zapi tu dieta carnívora ha disminuido mucho. Vosotros, los humanos, que sois tan sabios ya deberíais haber inventado algo que os permita mantener el cuerpo físico sin necesidad de depredar a todo bicho viviente. En verdad, en verdad os digo que día llegará en que incluso podréis comunicaros con las plantas, que con los animales parece que ya habéis empezado a hacerlo de forma muy tímida, como lo demuestran los vídeos virales sobre gatos que abren puertas y perros que se comunican con teclados. También estudiáis el lenguaje de ballenas y delfines, aunque no entendáis ni papa, lo mismo que tú de lenguaje gatuno, aunque presumas de ello.

Sé que has dejado el blog para recluirte como monje en monasterio, alegando no sé qué. No puedo olvidarme de tus hermanos las personas con enfermedad mental, a quienes tú también has abandonado. ¡Vergüenza debería darte! Sé de tu aventura catalana, de todo lo que te ocurrió en ella, incluido el aviso de muerte, que a punto estuvo de llevarte, si no hubiera sido por mi intervención, y de tu dolor y luto por alguien a quien amabas y amas entrañablemente. Lo sé todo de ti, como tú lo sabes todo de mí. Comprendo que quieras abandonar la humanidad e irte en ese famoso cohete tuyo a la otra punta del universo, pero sabes que eso es una de tus humoradas, porque todo está conectado como ya la ciencia empieza a saber. Y aprovecho también para puntualizar algo que también olvidaste. Que una familia independentista invite a una persona constitucionalista y al revés. Sé que estás publicando algunos artículos sobre el independentismo. Sabes como yo que la fraternidad universal superará todas estas ideologías egoístas e individualistas, pero eso ocurrirá a su tiempo, como que el león pazca con el cordero y el perro con el gato.

Me alegra, como hermano tuyo que soy,  de que tu familia quebrada haya encontrado el camino hacia la renovación del vínculo afectivo, aunque aún queda mucho por recorrer. La visita de tus hijos ha aliviado un poco tu corazoncito, siempre tan dolorido. Un deseo especial de felicidad para tantas familias rotas y mi súplica más profunda para que cese esa sangrienta matanza machista de mujeres, lo mismo que esa depredación sexual tan espantosa de manadas que atacan a mujeres y de depredadores que torturan y asesinan a mujeres indefensas. Hay tantas cosas por las que debo suplicar que alguna se me quedará en el tintero. Complejo mundo el vuestro donde para referirse a alguien hay que utilizar millones de adjetivos porque de otra manera muchos se ofenden. Y así hay que hablar de géneros, de razas, de colores, de formas de vivir la sexualidad, de distintas maneras de alimentarse, de ideologías, de fronteras y de millones y millones de peculiaridades que para algunos son esencia y se disgustan mucho si no se especifica el color de su piel, su sexualidad, su forma de pensar y sus tendencias políticas. ¡Con lo fácil que sería englobar en una sola palabra a todos! Hermanos, hermanas. Fraternidad universal es lo que necesita vuestro mundo.

Y para rematar de una vez este mensaje agradecerte que te hayas levantado de la cama en plena noche para ponerte al teclado y escribir, como en trance, cuanto te he dictado. Sé lo que te cuesta a veces escribir lo que te dicto, especialmente cuando hablo de tu dolorida vida íntima. Por eso esta Navidad te llegará una corriente de amor muy especial de este buda que ya está por encima de todas esas ridículas rencillas que aquejan a vuestro mundo.

QUE LA PAZ PROFUNDA OS ACOMPAÑE A TODOS EN EL CAMINO

FELIZ NAVIDAD. FELICES FIESTAS. QUE TODOS OS ACEPTÉIS COMO HERMANOS.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.