“Manuel Valls”, por Jacobo Baquero.

Jacobo Baquero.

Tuve la oportunidad de conversar con Cesar Antonio Molina sobre Manuel Valls, ya que le conoce, es amigo de su padre y de él. Tenía gran interés en saber por qué una persona tan valiosa como Manuel Valls, habiendo sido en el país vecino Ministro del Interior y Primer Ministro, es decir, una persona curtida en el ejercicio del poder decidió meterse en el avispero que ahora es Cataluña. Y más, siguiendo su trayectoria de cómo acabo con el partido de Rivera, aunque vista la deriva que ha cogido dicho partido, no me extraña nada.

Debemos, creo, estar agradecidos al señor Manuel Valls que haya aterrizado en España y ponga un poco de sentido común a la política de disparates que hay en este país. Hubo cosas que en el país vecino se le han criticado mucho, sin saber muy bien, creo, que es muy fácil criticar, pero cuando se es alto cargo con responsabilidad en un país, este debe de cumplir y hacer cumplir las leyes que, como todo Estado de Derecho, rige un país, con sentido de Estado.

¿Hizo bien al apoyar a Ada Colau? Si lo que querían era que no entrasen en el Ayuntamiento de Barcelona los independentistas de ERC, hizo lo que tenía que hacer. Ya advirtió cuando el mismo partido se alió en Andalucía con Vox; al final, fue coherente con sus pensamientos, cosa que más vale que aprendan algunos políticos de este país, ya que las declaraciones posteriores de la cúpula de Ciudadanos fueron más bien erróneas y difusas.

Se le ha criticado en algunos sectores de este país de haber estado en el partido socialista francés, se le ha criticado por haber pertenecido a la masonería, por no haber ayudado a su hermana. Ya se sabe que cuando no se tienen argumentos se ataca sin más a cualquier cosa.

Manuel Valls es español, ha desarrollado su carrera en un país que es una potencia mundial, económica, cultural y que tiene unas aptitudes y conocimientos adquiridos que deberíamos de estar orgullosos. Y que haya querido volver a su país le honra, porque podría haberse quedado en Francia, donde ya tenía una vida hecha.

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