Los relatos de Aina. “Periódico”, por Aina Rotger.

Aina Rotger Carlón.

Oigo el crujido del papel de periódico, ese sordo pasar las hojas, esas dobleces, ese aleteo… Y me enervo: un poco más nervioso cada página. Más molesto. Más malhumorado.

Porque todo en ella me desquicia, sus aficiones y sus continuos cambios de humor. Ella, tan azarosa como un lanzamiento de dados en el que dependiendo del resultado de la tirada aparece un estado de ánimo, una cara distinta. Tira los dados… y sumisa; los tira… e irónica; los tira… y enojada; los tira… y amistosa; los tira… e iracunda. Y he llegado al límite. Nunca se cómo va a estar ese día, ese momento de la jornada, ese instante. Y todo en ella me produce ahora hastío e incomodidad.

Al principio me sorprendía e incluso me gustaba, era tan voluble, tan imprevista, que resultaba un descubrimiento y un reto pero, con el tiempo, esa sensación de sorpresa, ese estar siempre alerta para saber manejarla, ese descubrirla y llevarla, se ha convertido en un carrusel en el que el ruido y los colores te agotan y necesitas descansar y llegar a casa y estar en silencio. Un silencio de calma y aislamiento, un silencio de paz que no tengo, un silencio de soledad y recomposición, un silencio para meditar y reconocerme. Porque exige dedicación completa, y yo, en cambio, cuando entro en un estado de ánimo no lo supero, me persigue y atrapa. Me cambia la mirada. Y el de ahora es de hastío y rencor, de irascibilidad y desamor.

Me he cansado. Voy y le arrugo el periódico en un gurruño ensordecedor, y le susurro al oído: se acabó, cariño. Se acabó.

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