La guerra de DIA

La guerra de DIA

LetterOne no quiere que sea apruebe el plan de la actual directiva.
La guerra está servida en DIA. Mientras que Borja de la Cierva, actual consejero delegado de la cadena de supermercados, pretende llevar a cabo una ampliación de 600 millones de euros, Mijaíl Fridman, principal accionista del fondo, que ya controla el 29% del capital, pide explícitamente el voto en contra de la recapitalización propuesta por el Consejo. Esta propuesta de la actual cúpula directiva llevaría a que el precio nominal por acción se quedara en 0,01 euros.

LetterOne pretende que los accionistas escojan su ampliación de 500 millones y plan para la compañía. Así, pretende convencer a los propietarios con que, si se aprueba la ampliación de capital de 600 millones, “se anulará la oferta pública de adquisición voluntaria de L1 Retail y la oportunidad de que los accionistas vendan acciones a un precio con prima de 0,67 euros por acción”, algo que ya contemplaba la OPA y sobre lo que insiste de nuevo Fridman.

Según el magnate ruso, la ampliación propuesta por el Consejo “expondrá a los accionistas de DIA que no acudan a una potencial disolución significativa sin garantizar una estructura de capital a largo plazo viable ya que no aborda los desafíos fundamentales de estrategia, liderazgo y estructura de capital de DIA”, destacando que la reducción del capital no será útil para sacar a la compañía de causa de disolución facilitando que “la ampliación propuesta por el Consejo se ejecute”.

Así las cosas, la división de comercio minorista de LetterOne expone que aumentar el capital en 500 millones de euros se lleve a cabo a un precio mínimo de 0,10 euros por acción y sea el Consejo quien determine “el importe nominal del aumento y el número de acciones ordinarias a emitir, así como el tipo o precio de emisión de las nuevas acciones ordinarias”, reza el documento enviado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, CNMV.

También se delega “en el Consejo la facultad de reducir el importe efectivo de 500 millones de fondos propios que se puede incrementar con el aumento de capital acordado si por razones técnicas resulta aconsejable para obtener una relación practicable del número de derechos de suscripción preferente que corresponderán a los accionistas por cada acción de la que sea titular o si antes de ejecutar este aumento se hubiese ejecutado otro”.

Además, este aumento solo sería ejecutado si el Consejo de la compañía acepta seguir el plan de Fridman, así como que sigue condicionada a que la OPA voluntaria lanzada por el 70% que no controla el fondo tenga éxito, y que se alcance un acuerdo con los acreedores bancarios que garantice “una estructura de capital viable a largo plazo”.

Con todo, ambas condiciones deben cumplirse, y el Consejo tiene que fijar los términos y condiciones del aumento de capital en todo lo que no está previsto en el acuerdo que alcance la Junta. El fondo insiste en su compromiso de ejercitar su derecho de suscripción preferente para asegurar la totalidad del aumento de capital, además de que se compromete a suscribir la parte que no haya sido suscrita por los accionistas o conseguir una o más entidades financieras.

Según Fridman, su propuesta es “favorable para los accionistas” porque ofrece “certeza” y que puedan vender las acciones “a 0,67 euros, una prima del 56,1%” respecto al cierre del 4 de febrero. No obstante, tres situaciones condicionan la oferta. Esto es: que el 35% de los accionistas lo acepten, representan la mitad del 70% a quien va dirigida la propuesta, que se apruebe por los organismos de competencia pertinentes y que no haya una ampliación de capital antes de que concluya la OPA voluntaria. Una vez concluida, la división de comercio minorista de LetterOne adquiere el compromiso de “asumir todos los riesgos que acompañarán la implementación del plan de transformación de cinco años”.

El objetivo del aumento de capital propuesto por Fridman es garantizar que DIA obtiene “margen y flexibilidad estratégica suficiente para ejecutar un plan de transformación en cinco años”, e implica contratar nuevos líderes, que en un año haya un nuevo consejero delegado, que se elabore una nueva estrategia inmobiliaria, así como una nueva propuesta de valor comercial y mayor inversión en marca y marketing.

El texto remitido a la CNMV señala que se reevaluará el estado de los activos inmobiliarios de la cadena de supermercados destinados a retail, implementando “una gestión activa de las ubicaciones de las tiendas, a través de un formato de tienda que tenga como objetivo maximizar el tráfico” los clientes, además de que se piensa que hay “un potencial significativo para la apertura de nuevas tiendas en España”.

Así las cosas, la intención del magnate ruso es que sean los accionistas quienes decidan el rumbo a seguir por la compañía y, de aceptarse su propuesta, comenzaría la transformación que pretende LetterOne, reformándose la cúpula que, entiende, no está capacitada para liderar la cadena. “DIA necesita urgentemente un cambio de liderazgo para conseguir una transformación profunda. DIA necesita contar con sólidas capacidades de transformación para ejecutar un cambio radical y acometer un cambio cultural, liderado desde arriba, que centre todos sus esfuerzos, y con urgencia, en ofrecer la mejor propuesta de valor para los clientes de DIA”, sostiene Stephan DuCharme, director de L1 Retail.

Por su lado, la sindicatura de accionistas de día también se ha manifestado. Este grupo controla el 3% del capital y está formada por Pedro Gómez-Pablos, tanto a título personal como mediante Altocapital Inversores, y Naturinvest, aunque Gómez-Pablos salió de la sindicatura hace una semana. El plan de este grupo consiste en una oferta al Consejo de DIA que asegure una primera ampliación acelerada de 100 millones de euros para reequilibrar el patrimonio. Se ejecutaría a un precio superior al de cotización actual y pretende encarar la próxima junta “de forma más serena por parte de todos los accionistas”.

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