La cerveza y la inteligencia artificial

Carlsberg utilizar la inteligencia artificial para crear nuevas cervezas.
Las huellas de la cerveza es el proyecto en el que la firma danesa Carlsberg está invirtiendo millones para investigar nuevos sabores y aromas en la cerveza. Para ello, cuenta con la colaboración de Microsoft y dos universidades y utilizará sensores de Inteligencia Artificial para crear nuevos fermentos y mejorar los controles de calidad. En palabras de Jochen Förster, responsable de levaduras y fermentación en el laboratorio de investigación de Carlsberg, “va a ser muy beneficioso para nosotros. El objetivo es reducir tiempo y costes en la creación de nuevas cervezas”.
Hace un año, la cervecera se unió a la Universidad de Aarhus, desarrollando unos sensores que podían diferenciar entre cuatro cervezas, Carlsberg, Tuborg, Wiibroe y Nordic, una cerveza sin alcohol. Ahora, la investigación se centrará en desarrollar algún producto viable comercialmente, en un programa que durará tres años.






Reducir el tiempo para desarrollar un nuevo caldo
Este es el objetivo de la invención de este sensor, que, según Förster explica podrá reducir a un 30% el tiempo necesario para desarrollar una nueva cerveza, entre 8 y 24 meses. Hasta ahora, para desarrollar nuevos sabores y aromas, los Cerveceros dependen de personas, cromatografías y espectrometría, procesos que duran horas por cada líquido que se prueba. Con los nuevos sensores, el tiempo se reducirá de manera significativa. Microsoft se une para interpretar los datos y aportar una interfaz de fácil uso.
La inversión es de casi cuatro millones de euros, que se financiarán, casi en la mitad, por el Fondo Danés para Innovaciones, con apoyo gubernamental.
La fundación que controla Carlsberg invierte en investigación universitaria y es conocida por disponer de un laboratorio implicado en varios avances científicos, como la escala de pH para medir la acidez de las sustancias, o el método Kjeldahl, para medir la cantidad de nitrógeno generado en un laboratorio. Económicamente, la cervecera necesita éxitos, en especial por el lastre que le supusieron los malos resultados en su expansión en Rusia, que le costaron casi la mitad de los beneficios globales.

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