La familia Franco subasta regalos que no son suyos

La familia Franco subasta regalos que no son suyos

Una parte de la familia Franco ha comenzado a subastar los bienes que recibió el entonces Jefe del Estado por parte de instituciones, organismos o autoridades, nacionales o extranjeras, pero oficiales. Presentes que, en buena lógica, debieran pertenecer a todos los españoles.

Así lo publica la periodista Alicia Gutiérrez en InfoLibre. Señala que el menor de sus nietos se ha convertido en internet en un vulgar mercachifle de condecoraciones, placas y demás. Objetos que, lejos de pertenecer a su abuelo, debieran formar parte de Patrimonio Nacional.

Porque, como es lógico, Franco no recibía esos presentes por llamarse Paco, sino como Jefe del Estado. En ese sentido, existe una norma que señala que todos aquellos regalos o presentes que recibiere el Jefe del Estado español por el mero hecho de serlo, debe ser donado automáticamente a Patrimonio Nacional. Sin embargo, la familia Franco se ha amparado en un ardid en forma de añagaza.

La familia Franco se ha servido de una argucia legal

Una argucia legal. Una simple artimaña les ha bastado para superar cualquier barrera legal, lo que a todas luces es, al menos, un mercadeo amoral.

Existe efectivamente una norma por la que el Jefe del Estado español debe aportar a Patrimonio Nacional todos los regalos oficiales recibidos. Pero, ¡hete aquí!, la norma no estaba vigente cuando gobernaba el Generalísimo.

Así que, amparándose en esta treta, los Franco, sin remedio, ni cortos, ni perezosos, han comenzado a subastar lo que en buena lógica es patrimonio de todos los españoles. Un mínimo decoro, una actitud razonable, debiera evitar lo que a todas luces es, sobre todo, un expolio.

Lo realmente curioso ha sido, no tanto la subasta, obscena en sí misma, aunque pudiera ser legal, sino la disposición cutre de llevar a internet lo que en buena lógica es patrimonio de nuestra historia.

Historia que los Franco subastan, de la misma forma que el dictador se apropió de ella hasta convertirla, como ahora sus descendientes, en un simple bazar, mercadillo o zoco.

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