EDITORIAL: “El Aquaruis en busca de humanidad”.

Son 141 personas a bordo de un buque. Y decimos, personas. Migrantes, refugiados… personas, seres humanos.
La historia se repite.
Los puertos europeos van cerrando sus puertas. Los puertos que se consideran seguros se esconden tras un velo de incomprensión. Ellos siguen siendo personas, y el buque sigue navegando sin puerto donde atracar.
Según el Derecho Marítimo Internacional existe la obligación de facilitar un puerto seguro en el caso de que la tripulación solicite el desembarco. Pero ya no es cuestión de leyes, que también. Ya es cuestión de humanidad.
España ha sido un ejemplo de solidaridad al ofrecer el puerto de Valencia el pasado mes de junio. Sin embargo, otros países no dan respuesta. Incomprensible la postura de Italia y las palabras de Salvini, cuando estamos hablando de humanidad…
Europa tiene que tomar cartas en el asunto. España sola no puede cargar con el peso sobre los hombros, a pesar de haber sido un ejemplo.
Miramos a Europa y con un grito intenso pedimos: ¡solidaridad!, ¡humanidad!. Que los Derechos Humanos se tengan en cuenta en cualquier decisión que adopten los gobiernos. Humanidad.

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