Crónica de la Convención Ahmadía. “Un día inolvidable”. Por Nico Ferrando.

Crónica de la Convención Ahmadía. “Un día inolvidable”.

Pudimos sentir el suave aire matinal londinense que se entremezclaba con un sol atípico en la cuidad. Siempre que he venido a Londres la lluvia forma parte del paisaje. De hecho, he recordado el Big Ben con una neblina persistente al pisar suelo inglés. He tenido la sensación de estar en Europa, ahora que el Brexit amenaza las relaciones cordiales y preferentes que han sido una señal de identidad del viejo continente en el siglo XXI.

La Comunidad Ahmadía nos recibió en una humilde mezquita de barrio, en Alton, a las afueras de Londres. Allí desayunamos con ellos y Qamar Ilahi Zafar nos explicó el sentido y el alcance de las inscripciones del Coran que estaban grabadas en la pared del lugar de oración. Me impactó la casi inexistente decoración de esta sala sagrada, a la que tuvimos que ingresar sin zapatos. “Siempre que hemos intentado representar a Dios la humanidad se ha dividido” afirmó Qamar ante un silencio espontáneo de toda la delegación. Estábamos empapándonos de una cultura que casi siempre es denostada por los medios de comunicación y que, ciertamente, sobresale por su sencillez. En mis libros estoy acostumbrado a describir estilos arquitectónicos y elementos ornamentales de templos católicos y, desde luego, contrasta la comparación. Espiritualmente, como progresistas que somos, nos sentimos más cerca de una religión que pregona sin aspavientos un mensaje de igualdad y de sobriedad. “Dios no es hombre ni mujer, ni blanco ni negro” prosiguió Qamar. Finalmente, la profesora Luz Gómez García nos deleitó con la traducción de unos versos del libro sagrado de los musulmanes.

Lo que más me sorprendió es que todas las dependencias de la mezquita de Alton tenían una funcionalidad práctica. Los niños jugaban al lado de un salón donde las familias desarrollaban diversas actividades. Todo formaba parte de un conjunto perfectamente estructurado, algo que es difícil de ver en los lugares de reunión católicos, en donde, normalmente no se desarrollan otras actividades ajenas a los oficios religiosos.

Nos alojamos en un hotel de Guihlford y escuchamos la oración del viernes, en la que el Jalifa Hazrat Mirza Masrur Ahmad tuvo especiales y entrañables palabras hacia nosotros y el resto de delegaciones extranjeras. Expresó que está en la naturaleza propia de la Comunidad Ahmadía la hospitalidad. Confirmo con creces esta filosofía de vida que están orgullosos de pregonar a los cuatro vientos.

Degustamos una comida típica de la India. Me impresionó la contundencia de los guisos que fueron reparadores que amenizamos con un té. Conocimos al resto de la delegación española que provenía mayoritariamente de Andalucía. La alcaldesa de Pedro Abad, Magdalena Luque Canalejo, nos saludó con su habitual simpatía. El periodista cordobés Rafael Castro nos contó su hermosa unión con la Comunidad Ahmadía, que se remonta a la década de los 80’. La profesora Susana Mangana, que reside en Uruguay, nos relató la expansión en Latinoamérica de la Comunidad Ahmadía. Completaban la numerosa delegación, entre otros, la profesora Loli Díaz Araña y el diputado Juan José Cortes.

La ceremonia inaugural con el izamiento de banderas fue verdaderamente solemne y los cánticos que se desarrollaron en árabe, persa y urdu nos impresionaron gratamente. Como anécdota, que nos emocionó en demasía, fue la recitación de un poema en persa por un Ahmadi que tenía cierta entonación flamenca. Totalmente inspirador.

El discurso del Jalifa Hazrat Mirza Masrur Ahmad estuvo lleno de contenidos que instaban al amor Ia y la concordia. Hablo sin complejos del rechazo de la violencia y de las malas interpretaciones que tienen otras ramas del islam, llamando a una Yihad equivocada que genera mucho sufrimiento. Tenemos que apoyar sin condiciones, en este tiempo tan convulso para el mundo, una confesión que apuesta por la paz y que lo dice abiertamente.

Fue un día inolvidable y totalmente atípico en nuestra vida. Percibir todas estas energías tan positivas excede ampliamente las expectativas que teníamos al partir de Madrid. Estamos profundamente agradecidos a la Comunidad Ahmadía.

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