Barbacid logra la curación del cáncer de páncreas con ratones

Barbacid logra la curación del cáncer de páncreas con ratones

Se abre la puerta a la curación de uno de los tumores de peor pronóstico.
Científicos del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, CNIO, encabezados por Mariano Barbacid, ha conseguido la curación completa del cáncer de páncreas en ratones. En concreto, la remisión de adenocarcinoma ductales avanzados de páncreas, que es el tipo más frecuente, y también el más agresivo, de este tipo de tumor.

Este equipo lo ha conseguido inhibiendo en conjunto dos de las vías que emplea el cáncer para crecer, en concreto el receptor del factor de crecimiento epidérmico, EGFR, y la quinasa c-RAF. Ambas dianas son parte de la línea de señalización que utiliza, para facilitar la expansión del cáncer, el oncogen KRAS, el responsable del 90% de los tumores de páncreas.

Antes, los investigadores habían probado los efectos al eliminar por separado el EGFR y el c-RAF, sin beneficio alguno. En cambio, ahora, la eliminación génica combinada llevó a que en casi la mitad de los animales tratados hubo una gran efectividad puesto que los tumores, no solo no crecían, sino que, al cabo de unas semanas, desaparecían completamente. Todo ello, sin apenas efectos secundarios, tan solo “una dermatitis fácilmente controlable”. La revista Cancer cell ha publicado los detalles de la investigación.

por primera vez se consigue la desaparición de un cáncer de páncreas avanzado en un modelo experimental. A pesar de ello, Barbacid ha destacado en la presentación ante los medios que este hallazgo no representa que pueda lograrse el mismo resultado en humanos, al menos a corto plazo. “Me preocupa crear falsas esperanzas”, alertó, precisando que “no va a servir a las personas que hoy en día tienen cáncer de páncreas”. Para su aplicación en humanos deberán pasar, como mínimo, entre “cinco o diez años”.

Una de las cuestiones que se plantea es que la inhibición de estas dos dianas se ha logrado mediante manipulación genética, algo que hoy por hoy no puede utilizarse en personas por los riesgos que conlleva. es cierto que ya hay fármacos con muy buenos resultados que permiten bloquear la acción de EGFR, pero no hay ninguno que haga lo mismo con c-RAF. Por tanto, explicó, “aún no es posible reproducir farmacológicamente los resultados experimentales obtenidos con la manipulación genética”. De hecho, todos los ensayos en ese sentido “han tenido que suspenderse por su alta toxicidad”.

Ante este escenario, el científico avanzó que su objetivo ahora es buscar otra vía para lograr inhibir la actividad de c-RAF a través de química de degradación, esto es, “mediante la generación de pequeñas moléculas capaces de degradar proteínas de forma selectiva y eliminarlas completamente de la célula cancerosa”. La farmacéutica Lilly colaborará en la búsqueda de esta herramienta terapéutica.

Otro de los objetivos del equipo científico es comprender a qué se debe que en un porcentaje importante de los ratones analizados, a los que se les había modificado genéticamente para reproducir el cáncer de páncreas, no hubo la efectividad esperada. “Tenemos que averiguar qué pasa en esos casos y encontrar dianas adicionales para poder bloquear los tumores que ahora se nos resisten”, indicó Barbacid.

En la presentación, el investigador estuvo acompañado de Alfredo Carrato, jefe del Servicio de Oncología del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, y Marta Pujol, directora de investigación de la Asociación Española Contra el Cáncer, AECC. La investigación ha sido financiada en su gran mayoría por esta asociación mediante ayudas a Grupos Coordinados Estables. También colaboran el Ministerio de Economía y Competitividad, el European Research Council, la Ligue contre le Cancer, los Institutos Nacionales de Salud de Estados unidos, la Fundación La Caixa y la Fundación AXA.

El cáncer de páncreas es una enfermedad poco frecuente, tan sólo el 2,2% de todos los tipos de cáncer, con alrededor de 4.000 casos anuales en España. En cambio, es ya el tercer tipo de tumor que más mata en nuestro país, solo por detrás del de pulmón y el de colon. El 95% de los pacientes no sobrevive más de cinco años después del diagnóstico.

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