Adiós a las orquestas de verbena: facturan más de un 90% menos

Adiós a las orquestas de verbena: facturan más de un 90% menos

El baile, esa actividad de las fiestas patronales, que comienza tras la cena, en las plazas de los pueblos, al ritmo de una orquesta en la que la alegría, los saltos, los brincos, o los abrazos se celebran como si fueran los últimos.

Esa sana y alegre sensación de diversión, se ha echado de menos este verano, en cada plaza de cada pueblo español.

El sector del espectáculo, esas orquestas que nos recuerdan canciones de otras épocas, ha sido uno de los más perjudicados por el Covid-19. Las razones están en las restricciones impuestas, como la suspensión de todo tipo de actos que conlleven aglomeraciones.

Este año no ha habido ni fiestas patronales ni verbenas. Por ello, los empresarios de orquestas y feriantes pasarán, según las previsiones, 18 meses sin ingresos pero con unos gastos fijos.

Las ayudas a las orquestas han sido insuficientes

Los empresarios de orquestas de verbena denuncian que las ayudas recibidas hasta ahora “han sido insuficientes”.

Así, Carlos de la Calle, presidente de la asociación Acople, la más importante del sector, afirma que con lo poco trabajado en enero y febrero las empresas han facturado un 95% menos que el año pasado “No hemos trabajado absolutamente nada”.

Las verbenas, con su orquesta, como muchos otros espectáculos, necesitan de su público y de aglomeraciones para ser rentables. Y eso es algo que incompatible con las medidas de prevención contra el coronavirus.

Vicente Herrera, gerente de Culthisme S.L. explica que el Gobierno otorgó cierta libertad a las comunidades autónomas para que decidieran si la situación sanitaria permitía la celebración de verbenas u otro tipo de espectáculos.

Pero, el ‘marrón’ recayó en los Ayuntamientos, afirma Herrera. “Ningún concejal se va jugar su puesto” por organizar un acto y “que se congreguen miles de personas”. “Por lo tanto no ha habido contrataciones”, según declaraciones efectuadas a Bolsamanía.

Estas restricciones han provocado la cancelación de espectáculos, ferias, verbenas y fiestas patronales. Actos que constituyen la principal, y muchas veces única, fuente de ingresos para el gremio de las orquestas.

Además, el negocio se concentra de abril a octubre, por lo que el coronavirus ha impactado de lleno en su temporada fuerte de trabajo. Tanto De La Calle como Herrera coinciden en que las ayudas han sido “escasas” e “insuficientes”.

De la Calle afirma que sólo la Junta de Castilla y León ha abierto una línea de ayudas, dotada con dos millones de euros para apoyar a los autónomos feriantes y promotores de orquestas que se han quedado sin actividad este verano. Solo allí, podrán optar a subvenciones de hasta 1.650 euros.

El futuro es incierto

No obstante, reconoce que esa cantidad “no soluciona nada” porque las empresas siguen teniendo sus gastos corrientes. Siguen pagando impuestos del año pasado y el mantenimiento del material.

Las previsiones no son muy alentadoras. De la Calle sostiene que la administración pública “tiene que poner empeño” en ayudarles. En su opinión, se ha tratado “injustamente” a la cultura y entiende que “la sanidad es lo primero, pero sin economía tampoco hay salud”.

Además, ha calificado de “dramática y catastrófica” la situación para cerca de 300.000 familias que se dedican al espectáculo en España y otras 700.000 de forma indirecta. “Muchas han tenido que buscar otro trabajo para poder vivir y comer”, apunta.

Los trabajadores de orquestas y del mundo del espectáculo han pasado de las quejas a la acción y han organizado una movilización masiva el próximo 17 de septiembre.

Alerta Roja, que engloba a MUTE (Movilización Unida de Trabajadores del Espectáculo) y otras asociaciones, convoca esta manifestación que tendrá lugar en 26 ciudades.

Los convocantes instan al Gobierno, y a los Ministerios de Trabajo, Hacienda, Asuntos Económicos, Cultura y Deporte, e Industria, a “tomar medidas urgentes” en las próximas semanas para garantizar la supervivencia del sector.

Quieren una mesa para constitutir un convenio colectivo sectorial, de ámbito nacional. El objetivo, definir las necesidades de un sector especial por su estacionalidad e intermitencia.

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