Trump contra China

Declarará competidores a China y Rusia en su estrategia de seguridad nacional.
Según extractos que la Casa Blanca han adelantado del discurso que hoy pronunciará Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, en el que desvelará su nueva estrategia de seguridad nacional, China y Rusia serán declarados competidores que buscan contestar el poder de Estados Unidos y socavar su seguridad: “Están decididos a hacer que las economías sean menos libres y menos justos, a aumentar sus ejércitos, y a controlar la información y los datos para reprimir a sus sociedades y expandir su influencia”, dice parte del discurso.
Dentro de esa estrategia, Trump ya prometió retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París sobre Cambio Climático, salvo que se introdujeran cambios en él. «Estados Unidos seguirá avanzando en un enfoque que equilibre la seguridad energética, el desarrollo económico y la protección del medio ambiente”, reza el documento desvelado por la Casa Blanca.
Respecto a la seguridad nacional, sigue dando prioridad a la protección del territorio estadounidense, para lo que reconstruirá el ejército, protegerá la capacidad en extranjero y perseguirá políticas comerciales más favorables.






China y Rusia, “potencias revisionistas”
A pesar de los intentos de Trump de construir relaciones fuertes con Xi Jinping y Vladimir Putin, su Administración actúa con recelo frente a China y Rusia, como queda reflejado en el documento, al calificarlas como “potencias revisionistas”. Tal es así, que un alto cargo de la Administración Trump ha informado que Rusia y China están revisando el statu quo global, Rusia en Europa con sus intervenciones militares en Ucrania y Georgia, y China en Asia, con su actitud en el mar de China Meridional.
Asimismo, la nueva estrategia protegerá a la infraestructura estadounidense crítica de ciberhackeos y perseguirá a los “ciberactores maliciosos”, en una velada alusión a China y a Rusia, que son acusados frecuentemente de ciberataques contra Estados Unidos.
Según los extractos desvelados por la Casa Blanca, Washington formulará políticas basadas en asumir el compromiso con los rivales y su inclusión en las instituciones internacionales, lo que “les convertiría en actores benignos y socios fiables”, en relación a la competencia con China y Rusia, aunque, destaca el documento, “en buena parte, esta premisa resultó ser falsa”.

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