Torres se despide entre lágrimas del Atlético de Madrid

Torres se despide entre lágrimas del Atlético de Madrid

“Ahora os dejo solos, pero seguro que vais a conseguir lo que todos sabemos que el fútbol nos debe”.
Esta fue una de las frases de leyenda que otra, ahora, leyenda, esta vez del fútbol, dirigió a la afición del Atlético de Madrid y a sus compañeros en la despedida que ayer protagonizó Fernando Torres, el Niño, una despedida que comenzó nada más terminar el final del partido que enfrentó al Atleti con el Éibar, encuentro que era lo de menos en esta ocasión. Se había ido al vestuario pero volvería al terreno de juego donde le esperaba un pasillo formado por sus compañeros, cuerpo técnico y auxiliares. Y así empezó la leyenda. Emoción y lágrimas a raudales, mientras el Fernando Torres, lo lo lo lo que no había dejado de sonar durante el encuentro siguió atronando el Wanda Metropolitano, cortado solo a veces por más cánticos: Torres es el Atleti, mientras se entregaba un regalo de toda la plantilla, un cuadro con su camiseta, la que se enfundó ayer por la tarde, como capitán de la escuadra rojiblanca. Gabi tuvo el honor de entregársela, dando respuesta a la pregunta que se hiciera Fernando cuando volvió al club colchonero de qué había hecho él para ser recibido por 45.000 seguidores en el Calderón: “¿Y qué hemos hecho nosotros para merecer que esté aquí el máximo exponente del Atlético en el mundo?”.
Y más regalos. Manuel Briñas y Manolo Rangel no dudaron en que Torres debía entrar a formar parte del equipo cuando hizo la prueba de acceso a la cantera. Ahora, le entregaron la primera ficha de federado que tuvo como Atlético. Fue entonces cuando saltó al terreno de juego otra leyenda: Gárate, que le entregó una réplica de la placa que en ese mismo momento se colocaba en el paseo de Leyendas, acreditando sus 404 encuentros oficiales en el Atlético de Madrid. Y a continuación 40 socios, elegidos por sorteo entre todos los abonados, le regalaron una camiseta gigante que habían firmado y dedicado todos los aficionados que quisieron a lo largo del día, como tributo a sus 17 años como jugador del club rojiblanco. Antes de que el Niño tomara la palabra, Enrique Cerezo, presidente del Atlético, acompañado por Adelardo y el vicepresidente Lázaro Albarracín, le impuso la insignia de oro y brillantes, mientras una enorme tela con el 9 de la camiseta de Torres daba la vuelta de honor elevada por un globo y su familia entraba sobre el césped.

Y Torres habló
Y llegó el momento que todos esperaban. Fernando tomó la palabra. “Me gustaría dar un mensaje de agradecimiento a mucha gente, perdón a los que me deje. Me gustaría empezar por todos los que están en el tercer anfiteatro” -por los fallecidos-, “en especial a Luis Aragonés, que me enseñó el camino que ahora muchos años después este grupo está recogiendo el testigo. También a mi abuelo, que me dio el regalo más grande que se le puede hacer a un niño, hacerme del Atlético. También agradecer a mi familia, a mi madre por su gran sacrificio, a mi padre por su consejo, no perderse ningún partido y enseñarme los valores que luego el Atlético me reforzó, a mis hermanos que se gastaban sus ahorros para comprarme camisetas y por ir a verme siempre, a mi mujer, que ha sido un pilar en mi vida, siempre estuvo en los peores momentos, a mi lado y me ha dado estos tres niños que son un tesoro. Por supuesto, tres atléticos más para toda la vida. Dar las gracias”, siguió diciendo conteniendo, de nuevo, las lágrimas, “a todos los que estuvieron a mi lado enseñándome, a mis compañeros, cuerpo técnico, médico y toda esa gente que hay allí. Estos tres años y medio han sido magníficos, los que estaban y los que llegaron han sabido lo que representa el Atlético, estoy muy orgulloso de todos ellos. Ahora os dejo solos, pero seguro que vais a conseguir lo que todos sabemos que el fútbol nos debe. Este grupo ha ganado mucho menos de lo que merece y os toca ganarlo. Por último, a toda la familia atlética, nunca necesité títulos para sentirme el jugador más querido del mundo. Siempre he tenido la certeza de que hiciera lo que hiciera nunca podría devolver tanto y hoy lo he reafirmado. Una semana antes de debutar estaba con vosotros y ahora han pasado 404 partidos. Es muy duro que sea el final. Me gustaría que recordárais siempre cómo nos sentimos ahora. Cuando nos preguntan por qué somos del Atlético, recordar la felicidad de ahora, el orgullo y los sentimientos de pertenecer a una gran familia cuando vengan malos momentos o quieran dividirnos desde fuera. En esos momentos, sentiros como ahora por estos colores, eso es ser del Atleti. No me queda nada más, sólo deciros que ha sido un orgullo, un honor y un privilegio vestir esta camiseta y jugar con estos jugadores que se han dejado la vida en cada partido. De corazón, me habéis hecho sentir la persona más feliz del mundo. Por último, pedir a mis compañeros y mi familia que me acompañen en una vuelta de honor y una última cosa, que mientras tanto cantéis nuestro himno, que es lo más bonito del mundo”. A partir de aquí, leyenda.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.