“Poeta en Madrid. Justo Sotelo: un escritor universal”. Por Antonio Miguel Carmona.

“La violencia de los paletos, la revolución de los ricos y la tibieza histórica del Estado”, por Antonio Miguel Carmona.

Escribir sobre el Justo Sotelo “hombre” es muy fácil. Nos conocemos desde los veintitantos años. Creo que de aquel viaje a la Universidad de Berkeley en la California de nuestras entretelas. Hemos dado clase a la vez, reuniendo a sus alumnos y a los míos, como a dos manos. Hemos vivido muchas historias y anécdotas juntos (incluso hemos practicado nudismo en alguna ocasión).

Como el que hicimos en la Playa de Benijo, en el norte de Tenerife, paraíso en la Tierra. Allí le mostrábamos las partes literales al océano bajo el sol que brilla sobre el Atlántico. Recuerdo que el equipo de fútbol de España jugaba un partido trascendental en un Mundial y, sin embargo, precisamente allí estábamos nosotros, jugando con las olas, hablando de nuestras novias y de Mahler, y riéndonos sin parar en la infinitesimal danza del sol de África. Hablando de literatura mientras las algas miraban atónitas nuestros episodios. En eso Justo Sotelo y yo nos parecemos: nos gusta disfrutar de la vida.

Escribir, empero, sobre el Justo Sotelo “escritor” no es tan fácil, pero lo intentaré. Sobre todo después de terminar de leer en unas pocas horas su última novela “Poeta en Madrid” (2021), publicada por la editorial Huso con un gusto exquisito que no pasa desapercibido. Es como aquellos libros de bolsillo, tan esenciales en sí mismos, esos que guardaban las esencias de la buena literatura.

Justo Sotelo, ahora, es uno de nuestros escritores más conocidos. Catedrático  de Economía, pero escritor sobre todas las cosas. Como Sampedro. Un hacedor de frases que, a la postre, sabes que va a trascender a su época y va a permanecer en el “canon” literario. Sí, independientemente que sea mi amigo, pocas veces se encuentra uno con un escritor que te convence desde la primera página, casi desde las primeras frases. De esos con los que debes continuar leyendo porque de no hacerlo te vas a perder algo importante.

Es un escritor que respeta la inteligencia del lector, que le pide que le acompañe durante el viaje y rellene los espacios “vacíos” que siempre dejan sus textos, en la línea de las obras que han dejado a su vez huella en la literatura, donde es casi más fundamental lo que no se cuenta que lo que se dice con pelos y señales.

Continuar leyendo este “Poeta en Madrid” es ir descubriendo algunas de las “claves” que abren el secreto de la historia de la literatura. Empezamos con Puccini (que tanto nos apasiona a ambos) y terminamos con Mahler, pasando antes por el magisterio musical de Mozart y Beethoven. Sotelo nos invita a ese viaje sin decirnos nada, esperando que nosotros relacionemos a todos estos autores. Y lo mismo hace con Borges, Neftalí (Neruda) y Joyce, después de haber plantado las semillas de Gide, Beckett y Omar Khayyam. Todo ello a través de una arriesgada pirueta literaria que demuestra que sabe de lo que está hablando.

Deja caer a Goethe y su Fausto, y al final nos lleva hasta el bufón de Shakespeare. Ese bufón que representa a todos los creadores, a todos los escritores y a todos los músicos. Es el encargado de decir las grandes verdades a lo largo del texto, aunque duela a los capitalistas que ponen el dinero para que este “circo” mediático del arte y la literatura no decaiga en ningún momento, incluso en medio de una crisis económica como la del 2008 o la que se ha originado a partir de la pandemia actual.

El texto que acabo de leer puede entenderse en un contexto actual (transcurre en este principio de la segunda década del siglo XXI), pero entiendo que podría leerse y entenderse igual si estuviéramos en cualquier otra época, desde la Antigüedad de Ulises, pongo por caso (la alargada sombra de Aristóteles recorre todas las páginas de este libro), pasando por los mundos de Shakespeare y Cervantes, y llegando al Buenos Aires de Borges o al Madrid de Justo Sotelo, una ciudad que empieza a estar ya muy relacionada con la obra de este autor, como ha sucedido con otros escritores relevantes.

Estoy convencido de que Justo Sotelo va a trascender a su época. Ya está siendo estudiado en las universidades de mayor prestigio, que es donde se tiene que estudiar la literatura. Sus libros no dejan de viajar por el mundo.

Y cuando pase de ser hombre, Justo, a ser escritor mítico, nos volveremos a bañar a la luz de la luna o en un atardecer temprano.

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