“Medio superviviente”, por Carmen Vicente.

Carmen Vicente.

Seguramente todos, no hace mucho, hemos podido ver, a través de un video que se hizo viral, cómo una persona tiraba un frigorífico por una pendiente. Afortunadamente gracias a sus pocas “luces” (no solo por el acto en sí), los agentes del SEPRONA pudieron identificar y sancionar a dicho individuo. Posiblemente su ignorancia le hizo ver como algo gracioso, lo que en realidad es un acto vandálico que, en su caso, contribuye a contaminar el equivalente a las emisiones de un coche durante todo un año. Además contienen sustancias como cadmio, mercurio, plomo, arsénico, fosforo, aceites peligrosos y gases HC que agotan la capa de ozono.

Si, amigos, un solo frigorífico contiene todo esto y, por desgracia, no es extraño ver electrodomésticos tirados en cualquier lugar.

No sólo nos podemos cargar el medio ambiente, sino que tenemos arte y parte en el cambio climático, exponiendo al aire los ya citados gases HC, contribuyendo a la degradación de la capa de ozono, y causando el llamado efecto invernadero.

Un ejemplo de lo que supone ese cambio climático, nos lo da la OMS. Según datos suyos, la fuerte ola de calor registrada en el año 2003 se cobró la vida de al menos 70.000 personas en Europa. En 2010 se registró otra ola de calor en Rusia, causando grandes incendios y costando la vida a 50.000 personas,

“Vivimos en la tierra como si tuviéramos otra a la que ir”, decía Terry Swearingen. No somos conscientes del daño que provocamos. Como tampoco lo somos del daño que hacemos al medio ambiente, y con ello, del que nos hacemos nosotros, porque si destrozamos nuestro entorno, eliminamos a la larga nuestra existencia.

Hay quienes ven un simple trozo de papel como algo menor, ¿Pero qué es un simple trozo de papel cuando somos 7545 millones de personas en el mundo? Pues 7545 millones de trozos de papel. Así que no, no es algo menor. Hasta estas “simplezas” pueden ser un problema, y está en nuestras manos la opción de ser sucios o no.

¿Sabías que una tonelada de papel reciclado equivale a no talar 20 árboles, no usar 1.500 litros de gasoil, y ahorrar 25 mil litros de agua?

¿Y que reciclar 40 mil botellas equivale a un ahorro de 3,8 barriles de petróleo?

La basura que generamos en la naturaleza, mejor dicho, la que tiramos en ella, representa riesgos para la supervivencia de las especies (la nuestra incluida). Cuando esto ocurre, esa basura va a parar a los ríos y con ellos al mar. De hecho, el 80% de la basura marina lo constituyen residuos abandonados en tierra. Y os pongo un ejemplo:

En Cabo de Palos (Murcia) apareció muerto un cachalote. La necropsia indicó que el animal había muerto a causa de 29 kilos de plásticos que tenía en su estómago. Sabemos que entre el 40 y el 60% de las tortugas ingieren plásticos, y que en algunas especies de aves este porcentaje puede elevarse hasta el 93%.

El plástico es el residuo del que más oímos hablar últimamente, y no es de extrañar cuando se han encontrado microplásticos en nuestra sal, en peces y moluscos que después consumimos… En definitiva: estamos comiendo plástico a diario.

La Unión Europea ha reconocido este enorme problema industrial, y para detener la crisis de la contaminación por plásticos, está desarrollando nuevas leyes que responsabilicen a las corporaciones por los residuos que generan, al mismo tiempo que las obligan a reducir su producción de plásticos de un solo uso.

Este año Alemania anunció a bombo y platillo que va a prohibir las bolsas de plástico… Eso sí, detrás de 61 países. Bangladesh, la India, comenzó en 2002, Ruanda en 2008, Kenia, Marruecos, Sudáfrica… Francia prohibirá objetos de plástico de uso único en2020. Europa va con retraso.

Está bien que se presione, regule y se intente poner fin a ciertas prácticas industriales que, en verdad son las principales causantes de este problema y otros, relacionados con el medio ambiente. Que los gobiernos tomen medidas y, sobretodo, que las hagan cumplir, que no quede en papel mojado, que es algo que vemos bastante a menudo.

Pero recordemos que nosotros también somos parte del problema cuando, teniendo la opción de reciclar, aún haya quien prefiera tirar su viejo televisor en un apartado pinar.

En España, por ejemplo, se calcula que, solamente en bebidas, cada día se ponen a la venta 50 millones de envases y, de ellos, se recuperan sólo 20 millones.

Una simple colilla de cigarro puede contaminar entre 8 y 10 litros de agua. Y una pila de botón puede llegar a contaminar hasta 600.000 litros.

Decía Ross Perot: “El activista no es quien dice que el río está sucio. El activista es quien limpia el río”. El medio ambiente es cosa de todos, y no solo por conciencia política, sino por conciencia social e individual. Porque a aquellos que todo lo basan en la culpabilidad del gobierno de turno, les preguntaría lo siguiente:

¿Nos obliga alguna ley estatal a tirar desperdicios en la naturaleza? ¿Hay algún bando local que exija a sus vecinos tirar en sus calles o medio rural la basura o residuos? Entonces, ¿por qué lo hacemos?

Comparo la Tierra con un ser vivo y enfermo, cuyo virus que le ha provocado esa enfermedad, es el ser humano. Y creo que la principal solución en años venideros, es la concienciación, pero por desgracia la educación medioambiental es muy escasa en este país. Se debería poner más empeño en inculcarlo, empezando por las escuelas. Empapar de la importancia de cuidar nuestro entorno, que en definitiva, es cuidarnos a nosotros mismos. Y empezar a hacerlo desde niños, es algo básico. ¿Nos ponemos manos a la obra?

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