Hace más de cuarenta años

Por Eusebio Lucía Olmos

El día 4 de mayo de 2016 se cumplieron cuatro décadas de la aparición de un medio de prensa, que el día de su nacimien-to tenía un porvenir tan incierto como el de la propia entidad territorial que le daba nombre: “EL PAÍS”. Ambas incertidumbres se vuelven a sufrir hoy.
La correspondiente sociedad – Promotora de Informaciones, S.A. (PRISA) – se había constituido cuatro años atrás por lo que hoy se llamaría un trío emprendedor: los periodistas Carlos Mendo y Darío Valcárcel, y el editor José Ortega Spottorno, entonces director de “Revista de Occidente”, que soñaban con un gran periódico similar a los europeos del momento, y a imagen del antiguo español “El Sol”. Iniciaron los tres la búsqueda de ac-cionistas por toda España, entre conocidos liberales, monárquicos juanis-tas, y reformistas de Fraga, adalid entonces de la transformación al régi-men franquista desde dentro. Y no se les dio mal la búsqueda, pues fácil-mente consiguieron convencer a ilustres miembros de estas tendencias ideológicas, sin olvidar a importantes hombres de negocios, como don Ramón Areces, presidente de El Corte Inglés. Y hasta consiguieron ganar para el proyecto al famoso editor Jesús de Polanco, fundador y presidente del prestigioso grupo Santillana, quien no solamente se hizo con un impor-tante paquete de acciones, sino que convenció también a varios colegas editores para que se adhirieran al proyecto, haciéndose él mismo ense-guida cargo de la parte más activa de la gestión empresarial, lo que le su-puso ser elegido primer consejero delegado de la sociedad.
Como cabecera de la publicación se pensó en la muy prestigiosa de un dia-rio español de entresiglos, y cuya imagen coincidía con lo que pretendían proyectase la que pensaban lanzar. Si bien la sede social fundacional de PRISA estaba ubicada en el número 53 de la calle Núñez de Balboa, los pioneros del proyecto decidieron que el emplazamiento más conveniente para la empresa sería un amplio solar del polígono industrial de Julián Ca-marillo, en el madrileño distrito de San Blas, y en lo que ya se denominaba calle de Miguel Yuste, apenas conocido clarinetista gaditano de principios de siglo, a quien tal decisión posibilitaría la difusión mundial de su nombre. Decisivas etapas se iban cumpliendo con rapidez, aunque lo que todos los promotores tenían muy claro eran dos cosas: que, fuera cuando fuese la obtención del permiso oficial para el lanzamiento, el diario no podría nacer en vida de Franco, y que el director debería de ser un profesional independiente, por lo que su designación quedó relegada hasta que se produjo el primero – en septiembre de 1975 –, cuando el gobierno de Arias Navarro les concedió su conformidad para la publicación. Por fin, los múltiples rumores que habían corrido en el mundillo periodístico durante los dos últimos años sobre la identidad del profesional seleccionado – desde el propio Carlos Mendo hasta Miguel Delibes, pasando por Vicente Gállego, Jesús de la Serna o el mismísimo Emilio Romero –, quedaron aca-llados cuando se supo que el designado era el hijo del director del diario franquista “Arriba”, el joven Juan Luis Cebrián, jefe de los servicios infor-mativos de RTVE y del diario “ABC”.
Por sugerencia de su amigo y ex jefe, Juan José Rosón, y de la mano del consejero delegado, Jesús de Polanco, Cebrián se hizo con los servicios del economista Javier Baviano como gerente, con quien llegaría a formar un perfecto tándem. Éste venía siendo el hombre de confianza de aquél en la Editorial Santillana, como quedó claro cuando surgió la pugna por la de-terminación de la responsabilidad de la Redacción, si de la propiedad o de la dirección. Polanco supo defender esta última postura a favor de Ce-brián, dejando que los propietarios gestionasen la empresa bajo la presi-dencia de Ortega y el pilotaje de Baviano, mientras la dirección decidiría la línea periodística. Tal acuerdo se había sellado con un almuerzo entre Ce-brián y Polanco, celebrado en un restaurante situado a medio camino en-tre el estadio Santiago Bernabéu y la Plaza de Castilla, que le dio nombre: “el pacto del Sacha”. Hay quien asegura que aquella alianza fue el origen del éxito de “EL PAÍS”, por saber hacer un buen encaje entre los dos pilo-tos de la empresa y el rotativo, pues mientras Baviano entendía de em-presas, Cebrián estaba perfectamente dotado para el periodismo.
De hecho, a la vez que aquel se ocupaba de que todas las piezas mecánicas fuesen encajando, Polanco y Cebrián se encargaron de establecer los oportunos contactos con los políticos del futuro, desde los comunistas hasta los del centro, pasando por los socialistas. Aunque lo cierto fue que apoyaron el centrismo desde su nacimiento. En el joven director recayó también la responsabilidad de seleccionar a los futuros redactores, co-lumnistas, críticos y colaboradores del diario, que buscó entre los mejores de cada especialidad. Desde Jesús Fernández Santos o Francisco Calvo Se-rraller, hasta Rafael Arias Salgado o Josep Meliá. Se pretendía que “EL PAÍS” naciera para contribuir al cambio democrático de España, cuando este era aún una utopía. Se aspiraba a que desde sus páginas se pudieran leer una serie de temas que durante la dictadura franquista había sido ve-tados, como el divorcio, el aborto, la escuela laica, las nuevas formas de relación, el diálogo político, los problemas de las nacionalidades… Todo ello, con un lenguaje sobrio, claro y fácil de leer.
El entusiasmo de los pilotos de la nave, unido al de los jóvenes tripulantes de los diferentes equipos que supieron formar, permitió salvar con acierto las numerosas dificultades de todo tipo que fueron apareciendo, a medida que se acercaba el momento del lanzamiento. Por fin, y tras algún apla-zamiento, éste se produjo la tarde del 4 de mayo de 1976, lo que permitió bromear a algunos con que “EL PAÍS” era el primer diario de la mañana que salía por la tarde.
Pero, lo cierto fue que convirtieron el periódico, mucho antes de lo espe-rado, en uno de los más potentes de Europa, a la vez que la empresa pe-riodística en la más moderna de España. ¿Tienen el futuro asegurado am-bos “PAISES”…?

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