La Unión Europea rechaza en bloque la independencia de Catalunya y su posterior anexión

Por Francisco Villanueva Navas • @FranciscoVill87
Economista y periodista financiero.

Es difícil encontrar en las instituciones de la Unión Europea tanta unanimidad en un tema como el que concita la tan manida independencia de Catalunya; Comisión europea, Consejo europeo y Parlamento europeo son rotundos en su opinión y su dictamen «ningún apoyo a la independencia catalana». Lo dijo el presidente del Parlamento Europeo Antonio Tajani. «Van a estar solos. Nadie los va a ayudar», sentenció, Juncker ratificó y Tusk remarcó.
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, aseguró al líder socialista español Pedro Sánchez que «España tiene todo el apoyo de la Comisión Europea» y que es contrario a una mediación internacional (como busca el gobierno catalán) porque «la democracia española tiene los instrumentos para resolver la crisis». Pero la declaración más fuerte al inicio de la cumbre llegó del presidente del Parlamento Europeo Antonio Tajani. En una entrevista dijo que «nadie en Europa podría aceptar» una hipotética declaración unilateral de independencia catalana y que el presidente catalán Carles Puigdemont no recibirá ayuda alguna de las instituciones europeas si sigue «en esa dirección». Tajani dijo que la crisis no es un problema europeo sino español que debe resolverse «en el interior del marco jurídico español» y respetando la Constitución española, que prohíbe la secesión de sus regiones. El italiano fue claro: «nadie va a estar a favor» (de una declaración de independencia) y «nadie en Europa podría aceptar» la secesión». Por eso, según Tajani, «van a estar solos, nadie va a ayudar al gobierno de Cataluña».
El gobierno alemán marcó la pauta a sus socios. En una declaración oficial, el ministro de Exteriores Sigmar Gabriel exigió al gobierno catalán que diga que respetará la Constitución española y advirtió también contra una proclamación unilateral de independencia. Según Berlín, «el orden constitucional y la unidad de España deben ser respetados». Ese artículo 155 de la Constitución española es una copia casi exacta del artículo 37 de la Constitución alemana, que también prevé la intervención de una región por parte del gobierno federal si la región incumple las leyes o las sentencias judiciales. Desde Londres, la primera ministra Theresa May dijo que el gobierno británico «no reconocería» una declaración de independencia de Cataluña, que el referéndum del pasado 1 de octubre «no tenía base legal» y que «cualquier declaración unilateral de independencia sería inconsistente con la legalidad».
El consejero de Exteriores del gobierno catalán, Raúl Romeva, dijo en Bruselas que su gobierno «no se echará atrás» si Madrid activa ese artículo 155 de la Constitución y que Barcelona sigue ofreciendo «iniciar conversaciones».
Romeva también reconoció que ese diálogo que plantea el gobierno catalán se centraría en el reconocimiento de la independencia catalana, a pesar de que en la consulta del 1 de octubre sólo participó el 43% del censo, hubo numerosas irregularidades y no fue reconocida por ninguna organización internacional ni grupo de observadores.
Romeva dijo también que el ingreso en prisión de Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, los dirigentes de dos organizaciones independentistas, convierte a España en un país con «presos políticos». El consejero catalán aseguró que cuenta con ofertas de mediación internacionales y que ha estado en contacto con varios dirigentes europeos. Cuando se le pidió que diera los nombres de esos contactos no pudo nombrar ninguno.
Cabe señalar que de la misma manera que Europa está contra la independencia catalana están radicalmente posicionados a impedir cualquier trámite de incorporación del nuevo estado catalán a grupo de países europeos.

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