La ola de frío pone al descubierto la pasividad contra la pobreza

Para una pensión de 300 euros, aunque sea poca la factura de luz, es mucho.
Esta es una realidad generalizada en toda España, más aún cuando llega el invierno. Con la ola de frío que recorre toda la Península, ha quedado al descubierto, más si cabe, que la pobreza energética azota duramente a las familias con menos recursos. En el caso de Galicia, donde se han sufrido de manera especial las bajas temperaturas, así como en otras zonas de población dispersa, una factura de la luz, aunque sea con un importe aparentemente bajo, es una carga difícil de llevar. Angélica Pose, trabajadora social del Concello de Zas, demuestra que “para una persona con una pensión de unos 300 euros, pagar 58 en la factura de la luz es mucho”. En estos meses se están tramitando numerosos bonos de la luz en los concellos gallegos que ayudan a soportar en parte el gasto de la calefacción eléctrica. Según dice Magui Docanto, trabajadora social del Concello de Cabana, hay “mucha más gente que no lo pide, porque no se ha enterado de las condiciones de la nueva normativa, que no impone un límite de potencia contratada”. En Zas también hay ayudas para comprar fogones o cocinas de leña: “Cuando vemos que a través de la consellería se retrasaría demasiado, lo hacemos por medio del fondo de emergencia social municipal, para que así puedan beneficiarse lo antes posible”.
Otras organizaciones, como Cáritas, son también un referente para estos casos, como señala Maite Prieto, de Cáritas de Carballo, que no conoce de ningún caso en que se pida ayuda para adquirir un calefactor, pero sí atienden muchas demandas pidiendo ropa. “En todo caso, cualquier petición que nos haga un usuario es posible llevarla a cabo, estudiando cada caso en particular”. Y también se dan otros tipos de solicitudes, como los que describe Manuela Fernández, concejala de Servicios Sociales de Corcubión, que explica que las ayudas que se solicitan habitualmente son para salud dental o compra de gafas, así como algún alquiler: “Aquí en Corcubión la cosa no es tan grave. Además los entre la gente que más lo necesita es quien viene a pedirlo, por vergüenza o por lo desea”. En Finisterre lo más común es la tramitación del bono social y en Cee recientemente han pagado un recibo de luz a una familia para evitar que se le cortarse el suministro. En esta localidad la Casa de Cultura no tiene calefacción, nunca llegó a instalarse, pero con el recrudecimiento del frío también han arreciado las críticas, a pesar de que su alcalde, Ramón Vigo, no haya tenido quejas directas de los trabajadores ni reclamaciones de los usuarios, admitiendo, en cambio, que la realidad es la carencia de calefacción en el edificio, algo que, dice, hay que solucionar.

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