La democratización de la Educación

Por Carolina Gutiérrez Montero (investigadora biomédica)
En el año 1999 un físico hindú llamado Sugata Mitra empezó a ver con gran preocupación el hecho de que en muchos lugares del planeta existiesen niños que no tenían acceso a ningún tipo de educación porque en los lugares que habían nacido no había escuelas ni profesores.
Empezó a pensar en el autoaprendizaje como una posible solución para todos estos niños que vivían en zonas marginales. Y se lo ocurrió lo que él denominó el experimento del agujero en la pared. Su oficina estaba situada en un elegante barrio de Nueva Delhi y separada por un muro de un barrio marginal. Hizo un agujero en la pared y colocó un ordenador, con un ratón y conexión a internet y lo orientó hacia el lado de la zona marginal, bien sujeto para que no pudiese ser robado.
Los niños de esa zona no sabían por supuesto hablar inglés, no sabían manejar un ordenador ni por supuesto navegar por internet. Pero estaban llenos de curiosidad de lo que les mostraban ante sus ojos.
Al acabar el primer día los niños ya estaban navegando por internet y lo que era más importante, estaban enseñándose unos a otros. Mitra por un momento no se creyó que los niños hubiesen aprendido en un solo día a navegar por internet y pensó que estos pequeños deberían saber ya y por algún motivo este aprendizaje previo no había sido captado por las cámaras de seguridad. Así que decidió volver a realizarlo pero esta vez en los suburbios de Shivpuri y en otros barrios marginales: en todos ocurrió lo mismo.
El experimento más sorprendente fue el que realizó en Kalikkuppam, al sur de la India en el que a niños de 12 años que no sabían nada de inglés (sólo hablaban tamil) ni tenían ningún conocimiento de internet, les planteó que debían durante dos meses ellos solos aprender una materia de biotecnología, toda ella en inglés.
Al cabo de los dos meses, cuando Mitra regresó se propuso evaluar a los niños. De no saber absolutamente nada habían alcanzado un 30 por ciento de aciertos sin ningún tipo de instrucción formal. Mitra fue perfeccionando el método y actualmente es profesor de Tecnología de la Educación en la Universidad de Newcastle (Inglaterra), donde ha desarrollado un nuevo método de enseñanza primaria que denomina, “educación mínimamente invasiva” y que consiste en la creación de espacios de aprendizaje autoorganizados en distintos países del mundo. En realidad de lo que se tratan son de centros con terminales de ordenador y un banco en el que se pueden sentar cuatro niños, que pueden interaccionar entre ellos y aprender conjuntamente.
A su vez en estos lugares, mujeres voluntarias del Reino Unido, semanalmente vía Skype, supervisan el trabajo de estos niños. Esta supervisión les permitió mejorar las notas un 25 por ciento.
Este concepto de aprendizaje cambia radicalmente la idea de la escuela convencional con profesores, pero dada la escasez de los mismos en muchos lugares del mundo, este método podría ser una alternativa a la educación evitando que millones de niños queden fuera de una mínima enseñanza.
De hecho esta técnica se ha visto mejorada con programas como los de “un ordenador portátil para cada niño” con la idea de poder dotar a cada niño del planeta de un portátil sólido, de bajo coste y consumo y con conexión a internet. Este programa ha conseguido llevar ordenadores a tres millones de niños y ha logrado una reducción de un 30 por ciento del absentismo escolar. En este caso los ordenadores se llevan también a pequeñas escuelas de zonas empobrecidas del planeta.
Pero esto del absentismo escolar no es exclusivo del Tercer Mundo y en muchos países desarrollados los niños y jóvenes han encontrado en este método una alternativa a las clases convencionales que consideraban aburridas y poco prácticas lo que había sido objeto de su abandono de las aulas.
En el año 2010 esta organización se asoció con los países del este de África para enviar quince millones de portátiles a niños de Kenia, Uganda, Tanzania, Ruanda y Burundi.
La Fundación Telefónica y la Fundación Bancaria La Caixa decidieron en el año 2016 crear un programa de educación basado en la educación digital a los niños de entornos vulnerables en África, Asia y América Latina. La idea es llevar a estos niños tabletas, en lugar de ordenadores para mejorar su aprendizaje. El objetivo es llegar a 10 millones de 23 países diferentes antes de 2020.
A los niños les encanta aprender con las tabletas digitales, las consideran divertidas y fáciles de usar y les acerca al mundo real de fuera de sus aldeas. Ese mundo en el que sueñan algún día poder trabajar, vivir…y saben que la única manera que les queda es aprender con las pocas herramientas que les faciliten.
Ayudar a disminuir la brecha de la digitalización entre los países es una de las mejores formas de ayudar a combatir las desigualdades, entre ellas las que se dan en el ámbito educativo.
La llegada de la digitalización a estos lugares del planeta, a estos niños llenos de curiosidad pero sin medios para ejercitarla, contribuye a democratizar la educación entre todos los niños del mundo.

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