“La caja” (Primera parte), por Ana Bárbara González Iglesias.

Ana Bárbara González Iglesias.

Se acusa a Pedro Sánchez de haber intentado boicotear uno de los debates electorales programados en televisión, en concreto el de la cadena privada (La Sexta).

En la opinión pública ha calado la idea que Sánchez se negaba a participar en este segundo debate porque se sentía más a gusto debatiendo en TVE ya que hacía uso de la cadena pública para su propio beneficio. A Casado le ha resultado muy fácil lanzar este mañido mensaje.

Sin embargo, me ha llamado poderosamente la atención la insistencia de Sánchez en que acudiese el líder de Vox, al menos, a uno de ellos, como inicialmente planteó la cadena privada, conformando así un debate a cinco (PSOE, Partido Popular, Unidas Podemos, Ciudadanos y Vox).

Cuando la Junta Electoral Central dictaminó que la participación de Vox iba en contra de la ley electoral, Pedro Sánchez afirmó que lo acataría pero que no estaba de acuerdo con esa decisión. La decisión de la JEC, prohibiendo la participación de Santiago Abascal, produjo que la programación fuese pues, dos debates con un formato prácticamente idéntico, con exactamente los mismos participantes, los mismos partidos tanto en uno como en otro. Y  por tanto ningún líder de este partido político llamado Vox acudirá a ninguno de estos debates ni se someterá a las preguntas de los periodistas.

Una vez más han conseguido esconderse.

Es lamentable que esto consiga pasar casi inadvertido, al focalizar el conflicto de los debates en la persona de Pedro Sánchez, en lugar de arrojar luz sobre el verdadero problema.

Hay fuertes intereses en que no se descubra antes de tiempo el contenido de esa caja llamada Vox.

Se nos ha quitado la oportunidad de conocer mejor, antes de las elecciones, a esta fuerza política qué tanto se esconde de los medios de comunicación… ¿Por qué Vox no quiere participar en un debate a cinco? ¿Que es lo que no quieren que sepamos?

Sí la mayoría de la población tuviese la oportunidad de verles en uno de estos debates televisados en directo, antes de las elecciones del próximo domingo, sería el principio de su fin. Y ellos lo saben. Porque se verían sometidos a las reglas del juego de la democracia… Y no se las saben, ni pretenden aprendérselas, porque no tienen ninguna intención de respetarlas.

En un debate político, dirigido por periodistas serios y formados, ésto se vería en cuanto abriesen la boca. Se delatarían a sí mismos. Es lo que tiene la ideología fascista, es muy difícil de disimular…

Pero en este caso han conseguido un buen camuflaje, como pudimos ver el pasado mes de febrero en el posado final de la concentración en la Plaza de Colon de Madrid, convocada por PP y Ciudadanos y apoyada por Vox. La imagen de los tres líderes juntos es tan reveladora…

Cualquier persona sabe que cuando hay tanto interés en ocultar a la mayoría de la gente el verdadero contenido de esa caja es por algo. A estas alturas, si no son desenmascarados a tiempo… “Por sus obras los conoceréis”.

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