El PSC propone una España plurinacional en la que Cataluña sea una de las naciones

Tras el fracaso del proceso independentista y la debacle electoral de Ciudadanos en las pasadas elecciones generales del 10 de noviembre, el PSC ha decidido reactivar si estrategia con el objetivo de abarcar la centralidad política en Cataluña. El decimocuarto congreso del PSC se celebrará del 12 al 15 en diciembre en Barcelona. Este congreso pretende un cambio en el discurso con el que se pueda atraer a los votantes constitucionalistas que en las elecciones catalanas de 2017 llevaron a Inés Arrimadas a la victoria y, ahora, ese votante se encuentra sin opción.
“Hay que alejar definitivamente el espectro de las dos comunidades”, se recoge en la ponencia marco que se debatirá en el congreso para hacer frente a los efectos que ha provocado el procés. “Es hora de que las lenguas, la escuela, la Diada y la senyera vuelvan a ser de todos”, señala el documento, donde se pide un nuevo pacto lingüístico, pero sin mantener el catalán como lengua vehicular en los colegios ni, como se viene haciendo desde hace más de treinta años, la defensa de la inmersión lingüística. A lla vez, se pide en el documento que se diseñe un modelo nuevo de medios públicos con el fin de que TV3 sea una televisión plural, algo que los socialistas consideran que no ha sido en los últimos años.
Como viene haciendo desde hace tiempo, el PSC considera que Cataluña es una «nación» y, como tal, debe ser reconocida, defendiendo que España es un Estado plurinacional donde el federalismo es el modo de organización más adecuado. «El PSC tiene más de 40 años de historia y siempre ha defendido que Cataluña es una nación», ha afirmado Salvador Illa, secretario de Organización del partido, quien ha manifestado su sorpresa “porque esto sea noticia».
«Queremos una Cataluña capaz de forjar su futuro como nación, garantizando así la continuidad de su lengua y su cultura y con pleno respeto a las lenguas habladas en el territorio en una relación federativa y plurinacional con España», defendieron los socialistas en la resolución que fue aprobada en el congreso de 2016.
En 2017, las comisiones ejecutivas del PSOE y el PSC firmaron conjuntamente la que denominaron como ‘Declaración de Barcelona’, donde se recoge: «Para los socialistas, debe ponerse en marcha desde ya un proceso de fortalecimiento del autogobierno de Cataluña, de mejora de su financiación, de mejor reconocimiento de su personalidad nacional y de su papel motor del conjunto de España». Diciendo, además: «Como formulamos en julio de 2013 en la Declaración de Granada, estamos convencidos de que la solución definitiva al actual desencuentro pasará por una reforma constitucional que haga de España un Estado federal. En este camino, es necesario avanzar hasta reconocer plenamente su carácter plurinacional».
Desde el PSC se considera que es necesario retomar los pactos rotos o «fuertemente dañados» (principalmente los relativos a educación y lenguas), que desde la Transición han logrado construir la cohesión nacional. En la ponencia marco se recoge que «tendrán que ser nuevamente forjados porque la voluntad de apropiación unilateral de sus elementos centrales por parte del independentismo ha provocado su abandono por parte de un número muy relevante de ciudadanos y ciudadanas de Cataluña».
Algunas de las principales propuestas del documento que se debatirá en el congreso son:
Reconocer a Cataluña como nación. Desde el PSC se considera que Cataluña y España “son plurales y diversas, un conjunto de pueblos con singularidad propia con lazos sociales, culturales y políticos que los han mantenido unidos”. Y es por ello que, los socialistas catalanes mantienen que «reconocer Cataluña como nación y España como un Estado plurinacional» es el modo de construir su «unión y la igualdad en la diversidad».
Diálogo, negociación y pacto. El documento se fundamenta en estos tres pasos para resolver la situación de Cataluña en España y para que se pueda asegurar “más cotas de autogobierno, empezando por la mejora de la financiación y del reconocimiento político para Cataluña”. Un acuerdo entre catalanes sería el primer paso, que llevara consigo una reforma del Estatuto de autonomía, el cual defiende el PSC pero no figura de forma explícita en el documento y, tras ello, la reforma constitucional.
Apuesta por la España federal. Los socialistas catalanes condensan esta idea en cuatro puntos. Modificar las actuales reglas de distribución de las competencias de las comunidades autónomas; un cambio en los recursos que conlleven un nuevo modelo de financiación en las Administraciones; hacer del Senado una Cámara de representación territorial, a la vez que se reconocería la “pluralidad nacional” de España. “Las líneas maestras del acuerdo han de pasar por más Cataluña en España y más España en Cataluña”, recoge el texto. “La España federal lo permitiría aumentando el cogobierno y la responsabilidad por parte de las comunidades autónomas y visualizando su pluriculturalidad y, a la vez, facilitando la implicación de las instituciones españolas en el futuro de Cataluña”, reconociendo a Barcelona como capital y reclamando unas infraestructuras ahora inexistentes.
Modelo lingüístico flexible. Según los socialistas catalanes, el pacto de convivencia existente en Cataluña desde que regresó la democracia “se ha roto por la instrumentalización que han hecho los nacionalismos de la lengua, por el proceso independentista, que ha asociado el catalán a su causa, y por una utilización partidista alrededor de su uso, especialmente en la escuela”. Por ello, consideran que existe “riesgo actual de que la lengua materna se convierta en un factor de división social en la escuela”, y quieren lograr “una convivencia efectiva y afectiva del catalán y el castellano”. La propuesta del PSC es un modelo educativo plurilingüe, “con la flexibilidad que la realidad sociolingüística presente en nuestro país exige” y la pretensión es que se conozcan las dos lenguas.
Una nueva TV3. En la ponencia marco se refleja que, tras tantos años de nacionalismo además del proceso independentista, han fracturado la sociedad catalana y una crisis agravada por “el victimismo a través de la tergiversación de la historia”, por varias causas: utilización partidista de las instituciones, ausencia de imparcialidad en los medios de comunicación públicos y “la instrumentalización política de los sentimientos y las emociones”. La programación de TV3 y Catalunya Ràdio han sido “instrumentos de agitación y propaganda” que se encuentran al servicio del independentismo. Por ello, los socialistas catalanes proponen “reconfigurar” la radio y la televisión y ponerlas “al servicio de todos y recuperen su credibilidad”.

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