Editorial “Los efectos de la reforma laboral”

La reforma laboral de la ministra Báñez, presentada, aprobada y ejecutada en el año 2012, cumple cinco años de pasión. Sobre todo de dolor para los trabajadores españoles que contemplan atónicos la capacidad de la derecha para impulsar transferencias de renta de los asalariados a las empresas.
La primera consecuencia de la misma fue la disminución real de los salarios en España a partir, sobre todo, del descuelgue de los convenios colectivos. Asistimos a la aparición y crecimiento de los que se han venido en llamar trabajadores pobres.
La segunda consecuencia fue la enorme facilidad de las empresas para despedir, ‘desahogando’ sus cuentas de explotación y haciendo recaer sobre la clase trabajadora el saneamiento de las compañías, el aumento de los beneficios y sobre los hombros de los trabajadores la crisis económica.
La tercera consecuencia ha venido siendo la división de puestos de trabajo fijos en temporales. Dicho en términos gruesos, un puesto de trabajo fijo de 2.000 euros se ha convertido en dos puestos de trabajo de 800 euros cada uno. La temporalidad y la precariedad van de la mano.
La cuarta consecuencia fue la huida de una buena parte de nuestra población activa más allá de nuestras fronteras. Obscenamente, en su momento, el Gobierno de la Nación llegó a presumir de ello.
Todo un ‘éxito’ que avergonzaría a cualquier gobierno.

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