Editorial “Apología, odio y dictadura”

Los golpes de estado se fraguan en una mezcla de violencia, justificaciones que no son más que odio y la apología que hacen aquellos que de forma expresa defienden al monstruo. Con la colaboración, también, de aquellos que simplemente desde la derecha… callan.
El traslado de los restos del General Franco, responsable de la Guerra Civil española y de las persecuciones posteriores, está sirviendo para desenterrar, no solo un cadáver, sino también todos los odios que atesora la ultraderecha en España. Odios a la paz, a la convivencia y a la democracia. Odio al semejante, al compatriota o al diferente. Odio a una interpretación plural de la historia como plural es también la sociedad en la que vivimos,
Aparecen los apologetas que defienden el enaltecimiento de contravalores que no son más que intereses creados. Porque la dictadura del General Franco fue un alzamiento a favor de la corrupción que impuso un sistema opaco en el que los intereses y el saqueo de España tuvo lugar durante cuarenta años.
En el corazón del abismo intelectual en el que se encuentra España residen ultras, nazis y fascistas. Nostálgicos de tres al cuarto, de pera y media, cuyas palabras sirven para herir y no para conciliar. Se aprovechan de una nación construida en los últimos años con la argamasa del entendimiento y la tolerancia.

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