China contraataca y sube los aranceles a más de cien productos norteamericanos

China contraataca y sube los aranceles a más de cien productos norteamericanos

Afectan a mercancías valoradas en 3.000 millones de dólares.
Es la respuesta del gigante asiático a los aranceles impuestos al acero y al aluminio por parte del gobierno estadounidense. Más de cien productos, en su mayoría agrícolas, se verán afectados por las medidas chinas, en una clara advertencia a Donald Trump de lo que puede suceder si empieza una guerra comercial. El impuesto entró en vigor ayer y es del 15%, para frutas frescas, frutos secos o vino, entre otros, para la carne congelada de cerdo o el aluminio reciclado se aplicará el 25%.
El ministerio de Comercio del país asiático publicó en su web oficial un comunicado en el que acusaba a Estados Unidos de “violar gravemente los principios de no discriminación, piedra angular del sistema multilateral de comercio” en referencia a que los aranceles estadounidenses sólo afectan a ciertos países. Así, el comunicado continuaba diciendo que la opinión pública del país pedía “que el Gobierno tomen medidas para salvaguardar los intereses de la industria y del país”.

Trump amenaza con más aranceles
Otros productos chinos, valorados en más de 50.000 millones de dólares, podrían verse gravados por nuevos impuestos si se cumple la amenaza del presidente de Estados Unidos en represalia por las medidas adoptadas por Gobierno chino. Con ello, el Gobierno del país norteamericano pretende reducir el déficit comercial del país con China y por lo que entiende que es un robo de propiedad intelectual por parte de las autoridades del gigante asiático. Los nuevos impuestos afectarían sobre todo a productos de alta tecnología.
Según los expertos, Pekín responderá proporcionalmente con nuevas tasas a la soja y a los componentes de automóviles, además de dificultar la actividad comercial de las empresas estadounidenses en China, limitar las áreas de inversión e, incluso, vender parte de la deuda pública de Estados Unidos.

Pekín aboga por la negociación y el diálogo
Es lo que proponen las autoridades chinas para resolver las diferencias comerciales entre ambos países, pero de momento se teme una escalada en la tensión arancelaria. Liu He, vicepremier chino, ya advirtió la semana pasada al secretario del Tesoro de Estados Unidos, que se defenderían de las tarifas estadounidenses, defendiendo la necesidad de seguir “siendo racionales”. Resultaría complejo para ambas partes aplicar aranceles a productos de mayor peso del comercio bilateral. El hecho de que Trump esté dispuesto a hacerlo en productos de alta tecnología para los que las autoridades chinas entienden como estratégicos en su plan de modernización y que afectarían a tecnologías de información, robótica, biotecnología o vehículos eléctricos, sería, en la práctica, convertir un arancel alto en un impuesto sobre las compras estadounidenses de la electrónica de consumo, toda vez que China, produce, por ejemplo, el 70% por ciento de los teléfonos móviles, ordenadores portátiles o equipos de telecomunicaciones. Por el contrario, sólo el 3% del total de importaciones desde Estados Unidos representaría una represalia efectiva.

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