“La capacidad crítica tiene premio: ostracismo, o a la calle”, por Javier Marín Vázquez.

Javier Marín.

Javier Marín Vázquez es Secretario General de AIREs – La Izquierda.
Este fin de semana nos hemos reunido en Madrid un numeroso grupo de  socialistas, algunos que nos dimos de baja del PSC-PSOE hace ya unos años, y otros que permanecen dentro, pero todos con un mismo objetivo, intentar redireccionar la deriva a la que Pedro Sánchez está abocando al PSOE.

 

 

Era sintomática la desazón que embargaba a los numerosos ex cargos públicos que allí estaban: 7 ex ministros de los gobiernos de Felipe González y de José L. R. Zapatero, 2 ex fiscales Generales del Estado; Ex Directores Generales de ambos gobiernos, ex Delegados del Gobierno y numerosos ex diputados, autonómicos, nacionales y europeos, conjuntamente con muchísimos ex cargos orgánicos de enorme solera en otros momentos históricos del PSOE, desde miembros de comisiones ejecutivas autonómicas, hasta de la Ejecutiva Federal. Completaban la guinda un ex Presidente del Senado y varios ex portavoces del Congreso.

Nos acompañaron también un pequeño grupo de ex diputados de Ciudadanos, de los que en su momento se declararon socialdemócratas.

140 personas (14 mesas de 10 personas, al completo) que debatimos durante más de 3 horas sobre la situación política en España, y sobre todo de los disensos que nos enfrentan a la actual dirección del PSOE. Múltiples disensos que pueden resumirse principalmente en 2: El pacto de gobierno contra natura con los grupos secesionistas, y el caudillismo cesarista de Pedro Sánchez, que ha matado la democracia interna en el PSOE.

Los acuerdos congresuales del 39 Congreso en 2017, fijaron una línea estratégica radicalmente contraria a la que después aplicó el Secretario General. Ya es un lugar común tirar de hemeroteca para demostrar qué prometió antes de ser elegido y cómo se ha traicionado así mismo y al conjunto de los delegados, que durante 3 meses antes de cada congreso se enfrascan en largos debates, aportando resoluciones y enmiendas a una ponencia política que después queda en papel mojado.

Las elecciones primarias para elegir al Secretario General, antes de que se inicien los Congresos, han demostrado en la práctica que son absolutamente perversas, ya que quién las gana pasa olímpicamente de los Estatutos y de la democracia interna, imponiendo la línea política y a los miembros que han de conformar la Ejecutiva Federal. Es decir se convierte de facto en un reyezuelo, en un césar, en un caudillo que acaba haciendo de su capa un sayo, matando la vida orgánica interna.

Hoy, en su funcionamiento interno, el PSOE se parece más a una plataforma de electores a la americana, que se organizan exclusívamente para la logística electoral, pero que no pintan nada en la fijación de la línea política y de los objetivos estratégicos, que a un partido político de corte clásico en la izquierda europea.

Algunos ejemplos lo ilustran: El cambio de estrategia respecto al Sahara; la implicación en la guerra ruso-ucraniana; el acuerdo con los secesionistas en Euzkadi y Cataluña; los indultos, las modificaciones del Código Penal respecto a la Ley Montero, y respecto a la prevaricación y malversación de fondos públicos, todas ellas decisiones de calado que han sido sustraídas a la Ejecutiva Federal y al propio Consejo de Ministros en algunos casos, como el del Sáhara.

Un partido que durante más de 140 años ha sido una escuela de formación e instrucción en la vida política, haciendo debates, generando consensos, en base al análisis crítico, que respetaba la libertad de opinión interna, hoy ha sido reducido a un sindicato de intereses, donde a quien discrepa se le somete igualmente al aplauso forzoso, a no ser que quiera ser condenado al ostracismo político o a que le enseñen la puerta de la calle.

Ese ha sido el lamento y la queja más compartida en todas las intervenciones que se hicieron el pasado sábado.

A este encuentro, ya se convocó a los medios de comunicación, pero venía precedido de unas cuantas reuniones previas de preparación, para ponernos de acuerdo sobre el diagnóstico y sobre las propuestas de futuro.

Por sentido de la responsabilidad se han aplazado nuevos encuentros hasta después de las elecciones del 28-M, con el compromiso expreso de continuarlos inmediatamente después.

Desde mi perspectiva sólo quedan 2 caminos de futuro: O los que permanecen dentro son capaces de rebelarse y provocar un Congreso Extraordinario para apear al actual Secretario General; o esta corriente crítica se verá en la obligación de crear un nuevo Partido Socialista.

1 thought on ““La capacidad crítica tiene premio: ostracismo, o a la calle”, por Javier Marín Vázquez.”

  1. Digamos que estaba la flor y nata conservadora del Psoe. Seguramente se añoran los privilegios, los llamados barones sus nombramientos a dedo. La democracia y un militante un voto no se digiere muy bien.
    A mi me parece muy mal este tipo de reuniones, nadie os dio la representación. Asumir que se es un militante más, se haya tenido el cargo que se haya tenido es una seña de humildad, y las viejas guardias nunca fueron buenas.
    Solo os falta ir de progres y echar una mano a la facheria fascista de este país. Esa «corriente crítica» como la llamas igual debe ir llamando a la puerta del PP, porque los años 80 pasaron y ser socialista hoy es otra cosa. De hecho espero que no hayaís recibido alguna «oferta» para hacer este tipo de maniobras. Esto se parece un poco a lo del Tamames del otro día.

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