Virginia González Polo

Por Eusebio Lucía Olmos.

Virginia González Polo.
Virginia González Polo.

Nace en Valladolid, el 2 de abril de 1873, siendo una de los 22 hijos del matrimonio de un mecánico tornero y una tejedora. A los 9 años es aprendiza de guarnecido de calzado, y autodidacta con novelas folletinescas y obras de místicos españoles. Era de agradable rostro, bajita, morena y de fuerte complexión, así como de vehemente carácter. Emigra pronto a La Coruña, donde se relaciona con organizaciones obreras y lee publicaciones anarquistas (Revista Blanca o Tierra y Libertad). Casada con el también zapatero Lorenzo Rodríguez Echevarría, natural de Ponferrada, marchan a León y regresan a La Coruña, donde en 1893 ingresan ambos en la Sociedad de Zapateros y Guarnicioneros, y nace su único hijo, César – futuro compañero en su trabajo político -, en 1894. En 1899 se trasladaron a Bilbao, donde contactaron con el socialismo organizado, a cuyas filas se unen, escribiendo Virginia en La Lucha de clases, entre 1905 y 1907, artículos ingenuos y panfletarios sobre el papel de la mujer en la sociedad. Se destaca pronto como buena oradora, fundando y presidiendo en 1904 el Grupo Feminista de Bilbao, con 150 afiliadas, representando un año más tarde a los obreros del calzado de Bilbao, en el VIII Congreso de la UGT.
En 1907, por razones económicas, emigran a Buenos Aires, donde permanecen dos años. A su regreso, tras cortas temporadas en Vigo y Palencia, llegan a León, donde Virginia toma parte en la organización de la huelga general de 1909, siendo detenida y desterrada. Tras un año en Bayona (Francia), regresa a España para instalarse definitivamente en Madrid en 1910, trabajando en una tienda en las cercanías de la Casa del Pueblo. Su trabajo político, a partir de ese momento, se centra en el Grupo Femenino Socialista de Madrid, en el que ingresó el 1 de diciembre de ese año, y al que representó en el IX Congreso del PSOE en 1912, en el X de 1915, y en Extraordinario en 1919. Su popularidad crece y se extiende por toda la península, pues desde todas las provincias reclaman su presencia para participar en mítines, en los que suele participar acompañada por Andrés Saborit, presidente de la Federación de Juventudes Socialistas de España en esos años. En los Congresos del partido y de la Unión de 1915 y 1916 es elegida vocal de los Comités Nacionales de ambas organizaciones. El 23 de septiembre de 1916 fue condenada a un año, ocho meses y veintiún días de destierro y 750 pts. de multa por injurias a la Iglesias católica. No obstante, en octubre de 1916 se traslada a Bilbao para intervenir en los mítines preparatorios de la huelga general revolucionaria de agosto de 1917, firmando el llamamiento a la misma y siendo encarcelada y procesada con el Comité de Huelga. Tras ser puesta en libertad – según afirman Amaro del Rosal, Torralba Beci y Vicente Barrio -, lleva la dirección de la Unión durante un año. En 1918 es elegida secretaria femenina de la ejecutiva del partido.
Ardiente defensora de las tesis “terceristas” desde 1919, en el Congreso de la gran escisión de abril de 1921 – en el que representó a las Agrupaciones Socialistas de Begíjar (Jaén), Puebla de Cazalla (Sevilla), San Julián de Musques (Vizcaya) y Lancey (Francia) – abre la discusión en torno a la adhesión a la III Internacional, que culminó con la escisión del grupo que fundaría el PCOE, del que formaría parte, así como de su Comité Provisional, junto con García Quejido, Núñez de Arenas, Anguiano y Perezagua. Su hijo, César, siguió su mismo camino, mientras que, por el contrario, su marido, Lorenzo Rodríguez, siguió afiliado al PSOE. Poco después fue designada delegada al III Congreso de la Internacional Comunista, que se celebró en julio en Moscú. Pero, aunque emprendió el clandestino viaje junto con otros compañeros y su hijo, César, la enfermedad que sufría desde hacía algunos años la hizo regresar desde París apresuradamente. No obstante, tras una cierta mejoría, siguió realizando una gran actividad política. Tras la conferencia de fusión de las dos ramas comunistas – PCE y PCOE, en noviembre del mismo año – fue elegida miembro del Comité Central del Partido Comunista de España, como Secretaria Femenina, en su primer congreso celebrado en marzo de 1922. Ya gravemente enferma, tuvo aún tiempo de desarrollar una importante labor: escribió una serie de artículos para La Antorcha y tuvo algunas intervenciones públicas; la última en junio de 1923, en un mitin contra la guerra de Marruecos. Murió en Madrid, el 15 de agosto de ese año.


Fuentes: Diccionario Biográfico del Socialismo Español (FPI); Eduardo Torralba Beci: “Siluetas” IX.1923; Amaro del Rosal Díaz. “Algunas notas biográficas sobre Virginia González” (FPI); Andrés Saborit: “Apuntes”; Marta del Moral Vargas. “Acción colectiva femenina en Madrid (1909-1931)”. Notas biográficas de Aurora de Albornoz y Eusebio Lucía Olmos.

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