Una gran manifestación independentista invade Barcelona

Una gran manifestación independentista invade Barcelona

Miles de personas han participado en la manifestación independentista de ayer, violentos y no violentos. Al cierre de estas líneas, violentos. Nadie esperaba menos. Lo que comenzó como una marcha pacífica, se tornaba a medida que avanzaba la noche en otra jornada de violencia sin precedentes, o, mejor dicho, con el precedente de las noches previas.

Lo cierto es que la marcha llegaba a Paseo de Gràcia en torno a las 17:00, justamente la hora de la convocatoria de la manifestación. Poco después, la Prefectura de los Pirineos-Orientales informaba de la imposibilidad de circular en sentido España por la autovía de La Jonquera debido a los cortes de carretera.

Con todo, se constata el fracaso de la huelga general. Según Foment del Treball, ha tenido menos impacto que la de 2017 y dependiendo de en qué sector. Apenas se ha notado el impacto, aseguran e insisten en la “ilegalidad de la huelga de hoy (por ayer) por sus motivaciones políticas”. Sorpresa.

Minutos antes de que arrancara la gran manifestación, 19 carreteras catalanas se encontraban cortadas. Barcelona sufría el corte de la calle Pelayo y la Rambla, además de la calle Mallorca, a la altura de la Delegación del Gobierno.

Lamentablemente, no había pasado ni una hora y la Policía se veía obligada a cargar en Via Laietana, cerca de la Jefatura Superior de Policía de Barcelona. Después de lanzar objetos a los agentes, los manifestantes han intentado acercarse al cordón policial, siendo repelidos.

Se lanzaba hasta botes de humo y un policía resultaba herido. Se lanzan bengalas y solo comienzan a replegarse los manifestantes con la aparición de furgones policiales. Empieza entonces una nueva batalla campal, con contendores ardiendo. Cerca de allí, en la zona de Jardinets de Gràcia, la manifestación transcurre con cierta normalidad.

Ahí, Elisenda Paluzie, en una evidente demostración de falta de cerebro, arenga a las masas y anima a los separatistas a “defender y sostener una declaración de independencia”. Una irresponsabilidad ante cerca de 525.000 manifestantes.

Aunque tampoco ayudan las declaraciones de Pablo Casado, presidente del PP, que ha tildado la huelga de “sabotaje, kale borroca, altercados contra el orden público y la autoridad de las Fuerzas de Seguridad del Estado”. Otro sin cerebro.

Cerca de las 19:30, los manifestantes han empezado a abandonar el lugar y, tristemente, han empezado a llegar los encapuchados. No lejos de allí, en Via Laietana, la Policía lanzó gas lacrimógeno y pelotas de goma para dispersar al gentío.

Alrededor de las 20:00 horas, seguían los disturbios y enfrentamientos, mientras una gran humareda cubría la calle Pau Claris y los manifestantes se ocultaban detrás de contenedores para evitar las pelotas de goma lanzadas por los agentes.

La violencia se recrudece en Via Laietana. Un policía tuvo que ser evacuado tras caer y que le arrojaran un objeto contundente de grandes dimensiones en la cabeza, según fuentes policiales.

Pasadas las 22:00 horas, la Policía anuncia, a la vista de que la violencia arrecia, que empleará la tanqueta de agua para dispersar los disturbios. Lo hará en Via Laietana para abrir paso a los furgones policiales entre las barricadas.

Al cierre de estas líneas, los enfrentamientos continuaban, si bien los Mossos d’Esquadra y la Policía Nacional parecen haber controlado la situación, aunque los grupos violentos se han desplazado a otras zonas de Barcelona.

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