“Los listos de la clase”, por Francisco Estepa Vílchez.

Francisco Estepa Vílchez.

Esta semana alguien me pasó un enlace a una publicación en una red social en la que se puede leer la expresión “He llegado a la conclusión de que la política es demasiado seria como para dejarla en manos de los políticos” y lo primero que me vino a la memoria fue el dictador Franco y que estaba dispuesto a aniquilar a la mitad de España que confiaba en los políticos para gestionar el destino de todos. Estas palabras no han sido expresadas por ningún militar peligroso o un dirigente de un partido de extrema derecha, ha sido una persona normal que durante años ha venido dirigiendo y dirige una federación de asociaciones vecinales. Según la información que he podido ver, parece que hay indicios por los que podría haber venido funcionando en fraude de ley durante años, saltándose sus propios estatutos para mantener una presunta representatividad que legalmente no tendría. Un ejemplo de lo que algunos proponen como alternativa al sistema político y democrático, que sin ser perfecto, estoy convencido que es lo mejor para la Democracia.

Es paradójico que quien precedió a esta persona en el cargo y su mentora, aprovechó su cargo para dar el salto a la política junto con parte de su junta directiva y hoy forman parte del equipo de gobierno de su ciudad, porque la gente les votó. Parece como si para algunas personas, quienes tienen el valor de pasar del movimiento vecinal a un partido político, se convirtiesen de la noche a la mañana en un peligro para la misma política, al mismo tiempo que quienes se mantienen de forma “presuntamente fraudulenta” al frente de otro tipo de organizaciones, se consideran más legitimadas que los políticos elegidos en unas elecciones democráticas y libres por la ciudadanía.

Personalmente creo que quienes tienen el valor de ponerse ante los focos de lo público para hacer política, se merecen todo el respeto de la ciudadanía, lo que no significa que debamos ignorar que alguno haya obtenido su título de derecho de forma “sospechosa” o que otros hubiesen estado cobrando sobresueldos con fondos provenientes de la corrupción política y las comisiones ilegales por la adjudicación de contratos públicos. Hoy día tenemos este tipo de personajes en el escenario político y eso creo que no es bueno para la Democracia, pero es lo que algunos votan para que nos gobiernen a todos y hay que tenerles el mismo respeto que pedimos para nosotros.

Es curioso, como los que más tienen que callar, son los que más vociferan contra quienes de forma honrada intentan mejorar la vida de la sociedad, promover la justicia social y combatir los privilegios. Esperemos que la ciudadanía se dé cuenta de que la política es algo demasiado serio como para dejarla en manos de personajes autoritarios y con escasa convicción democrática, que se sienten los más listos de la clase y con mensajes populistas intentan hacerse ricos, mientras desmantelan los servicios públicos y debilitan la confianza de la sociedad en la política y en la propia Democracia.

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