Los relatos de Aina. “Balneario”, por Aina Rotger.

Aina Rotger Carlón.

El agua bota, burbujea, brota, dispara y sumerge, ese pasear de cuerpos cansados de años y batallas que se deja jugar con el líquido, esa decadencia que se acaricia con la viveza del manantial y su fuerza de chorros y cauces y burbujas vivas que contrastan con la lentitud de los hombres y mujeres que se dejan masajear y pasean por el circuito del balneario. Algún joven pasea su risa por el  circuito acompañando la viveza del agua, pero permanece ese aire de decadencia húmeda y calmosa, de lentitud infinita y bañadores pasados de moda que ciñen carnes y piel ajada, como si quisieran que el agua con su fuerza les transmitiera la juventud perdida. Y sin embargo les sigues viendo lentos en el comedor, tostando el pan, yendo a por el café. Quizás solo aspiren a que la calma del establecimiento les llene los días, Mientras tu por contraste te sientes joven y llena de fuerza, pero vislumbras un futuro ya no tan lejano, cuando te falte la energía y solo quieras que el agua te acaricie con su viveza, de momento te dejas llevar y observas lo que vendrá, sin pasión, en simbiosis con el ambiente de relajación y lentitud que te envuelve, enlenteciendo los pasos, sumándote a la calma, adaptándote al clima. Tampoco estas tan lejos…y es tan fácil dejarse llevar.

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