“Ya lo decía Franco”, por Francisco Estepa Vílchez.

Francisco Estepa Vílchez.

La mentalidad de quien no entiende la Democracia, se podría resumir en una frase del dictador Franco “Haga como yo, no se meta en política”, aunque durante 40 años no permitió que nadie, más que él, hiciese política en este país.

Nuestra joven Democracia continúa evolucionando y después del 15M que desencadenó en Podemos y las “confluencias”, ahora vemos otra ola con ganas de hacer política por parte de una nueva “clase de influencers” que utiliza la estrategia de denostar todo y a todos los que no están en su grupo. Es cierto que en 40 años hemos tenido avances y retrocesos, tanto en derechos, como en infraestructuras y servicios públicos, pero nadie puede decir que todos los partidos políticos y las personas que anteriormente se han dedicado a trabajar por el espacio común, lo han hecho todo mal y estamos peor que en 1975, aunque aún existan diferencias entre territorios.

Como firme defensor de la Democracia y la participación de la sociedad en política, me produce satisfacción ver como aparecen nuevos actores en el tablero del juego de la política, aunque digan que no les gusta la política y en algunos casos no comparta su forma de hacerla, como sucedió con Podemos. Creo que necesitamos más políticos, pero también creo que a nadie le gustan los tramposos que se aprovechan de la indignación social, para ensuciar a los partidos que representan a millones de españoles, en lugar de aportar propuestas concretas que se puedan evaluar su cumplimiento, si llega el momento.

Simplemente decir que todos “nos maltratan” o que “no queremos políticos”, no es suficiente para mí y ya hemos visto ejemplos pasados de lo que al final buscaban quienes lo decían. Tener unas siglas políticas no nos hace mejores ni peores, simplemente marca la diferencia de unos y de otros en nuestros valores y principios. Todas las personas, en todas las partes del mundo, somos muy parecidas en lo esencial, aunque tengamos diferentes objetivos y necesidades. Aquí, todos queremos lo mejor para nuestro país o nuestra provincia, incluso a costa del vecino, sobre todo cuando los recursos son escasos ¿o acaso alguien quiere que vaya mejor el pueblo de al lado, que el suyo?, lo dicho, somos muy parecidos cuando se recurre al lado más primitivo de las personas.

En mi provincia, Jaén, ahora vemos como se está intentando aprovechar la indignación colectiva que existe por diferentes motivos. Cada provincia tendrá su propia “deuda histórica” y el derecho a reclamarla. Recuerdo, por ejemplo, cuando se manifestaban contra el Gobierno socialista por la fusión de las cocinas de dos hospitales (sin despedir a nadie) y como ahora no se manifiestan contra el gobierno de la derecha por los recortes o privatizaciones en la sanidad pública y la escasez de médicos de familia, especialistas, enfermeras o incluso rastreadores. Tampoco he visto caceroladas contra la violencia de género, los asesinatos machistas y por los recortes en las políticas de igualdad. Tal vez, será porque hacer política es diálogo y proponer soluciones a los problemas y a los nuevos influencers políticos sólo les interesa un sillón y no meterse en política.

Parece que nadie está dispuesto a salir a la calle a reclamar más sanidad pública que un gobierno de la derecha está recortando o desmantelando.

Los avances en la lucha contra los asesinatos de mujeres se están perdiendo y nadie sale a la calle a golpear cacerolas.

Una cara de la política es priorizar recursos para resolver problemas y necesidades, por eso echo de menos propuestas concretas para saber que piensan los nuevos políticos de esos otros problemas y si están en su programa político, que algunos tienen guardado.

A mí personalmente, me gustan más quienes proponen soluciones a los problemas, en lugar de proponer más problemas a los que ya tenemos.

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