“Western”, por Gonzalo González Carrascal.

Gonzalo González Carrascal.

Gonzalo González Carrascal · @Gonzalo_Glezcar.
Oculto en todo texto, se agazapa siempre su autor. Alzando la página en blanco a modo de pantalla mediada -ante sí- frente al mundo, proyecta sobre ella un juego de sombras chinescas que no hacen sino hablar desplazadamente de él a través de su relato. Una sucesión de emergentes figuras que -sólo hábilmente recortadas- parecen cobrar vida propia ante nuestra absorta mirada durante su lectura, sustrayéndonos a la luz anidada en la inteligencia que arde en las formas alumbradas por el fuego de su mente creadora.

Surgidos del mar de su mirada, que el tiempo no ha logrado opacar en su brillo, los pensamientos que habitan el abismo de su ubérrima mente no han dejado de emerger y ampliar su obra un solo momento. Medio siglo de prolífica y extensa producción literaria -económica y política- sienta las bases de un referente que conforma por sí mismo un estante con nombre propio en toda librería. Tamames. Ochenta y seis años de estudio e intensivo trabajo que han llevado a conformar un bullente espíritu, capaz de conservar la preciosa cualidad de una juguetona e inextinguible curiosidad ante la insondable condición del Ser. El milagro vitalista de preservar en uno la capacidad de asombro.

Incapaz de sustraerse a su tiempo -ni a tiempo alguno- el cristal de sus gafas devuelve el reflejo de una existencia presente filtrada a través de una visión incisiva, capaz de apreciarla a la luz de la multiplicidad matizada de sombras que se agolpan en ella. Desplegados ante la poliédrica realidad, sus sentidos vislumbran no en las facetas sino en sus aristas el lugar de necesaria reflexión. Allí donde interfieren aspectos que parecen confusamente contradecir su objetiva unidad. Los límites donde se abre un espacio a la búsqueda de una razonable coherencia en el que habitar. Siempre en vanguardia. Pensamiento fronterizo.

Portada Cortés (Tamames)Y sólo del amor por ese particular cosmos fronterizo podría surgir su última propuesta. La audaz historia del primer héroe de un western. Que no podía ser sino español. En “Hernán Cortés, gigante de la historia” (Erasmus Ediciones) el autor nos ofrece, en un alarde de didactismo y concisión enciclopédica, un magnífico y ecuánime fresco del conquistador y la pléyade de hombres excepcionales que junto a él, deliberada o inconscientemente, hicieron posible la gesta de una nación española en ciernes que se inventó a sí misma a la par que cambiaba la concepción que el mundo entero tenía de sí. Creando con el Nuevo Mundo un mundo nuevo. Y un nuevo hombre en él.

Trascendiendo el instante y la visión común de las cosas, el discurrir de las páginas nos presenta un Cortés caleidoscópico. En el que todas las dimensiones de su persona y tiempo son tratadas con el propósito de lograr perfilar un relato que, asentado sobre multitud de fuentes, nos acerca al personaje real que reposa sobre la peana del mito, y cuyas espaldas han soportado el peso de tanta variedad de calificativos como el albur del soplo de los vientos políticos han ido imponiendo al margen del sopesado rigor de la disciplina de la Historia.

El relato cortesiano -como todo western- no puede dejar de oler a sudor, sangre y pólvora. Sin embargo, una verdadera aproximación a la urdimbre del tapiz de su vida sólo puede ser acometida desde la apuesta por establecer un relato riguroso que, incólume frente a interesadas propuestas maniqueas, nos permita evaluar -libres de prejuicio- la verdadera grandeza de la talla de Hernán y la magnitud de su obra de conquista y mestizaje a partir de la inmensa reverberación que en el tiempo ha supuesto y es la Hispanidad.

Fundador del actual México bajo el nombre de Nueva España -militar, empresario, estadista- su ascenso y caída describe la trayectoria que todo hombre ha de recorrer en su vida, y que en él supuso el testimonio de alguien que fue capaz de concebir algo más grande que todo cuanto pudiese haber llegado a imaginar. Padre de una Raza Cósmica, que diría Vasconcelos. Un libro necesario. De un autor para el que la vida, como lo fue para Cortés, es una aventura. Una del Oeste. No dejen de leerlo ¡Ándele!

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