Vox y la conexión iraní

Vox y la conexión iraní

El 80% de la campaña de 2014 fue financiada por el exilio de Irán.
Así lo ha confirmado Alejo Vidal-Quadras, ex vicepresidente del Parlamento Europeo y ex dirigente del PP, quien informó a Santiago Abascal de la cuenta de Vox en Madrid donde llegó el dinero del exilio iraní que financió el 80% de la campaña de la formación de ultraderecha a las elecciones europeas de 2014.

Entonces, Abascal era secretario general y participó en una lista en la que también estaba Iván Espinosa los Monteros, vicesecretario de Relaciones Internacionales de Vox. Vidal-Quadras no consiguió el escaño y abandonó el partido. Antes de ello, informó de la procedencia del dinero.

El CNRI es la oposición iraní en el exilio y desde hace veinte años trata de hacerse un hueco en la comunidad internacional como voz opositora en el exilio contra el regimen de los ayatolas y tratando de apartarse de su brazo armado, el Muyahidin-e Jalq, que desde 2012 no está en la lista negra de organizaciones terroristas estadounidense, ni desde 2009 en la de Reino Unido.

Vidal-Quadras tuvo la oportunidad, como vicepresidente del Parlamento Europeo, entre 2004 y 2014, de participar en los actos organizados por el CNRI. Incluso, llegó a visitar en 2009 el que era el cuartel general del grupo en Camp Ashraf, a 80 kilómetros de Bagdad, la capital de Irak, y donde vivían 3.500 milicianos.

Así, el ex candidato de Vox también escribió cartas a los gobiernos para cargar contra el régimen de Teherán y suscribió declaraciones conjuntas con eurodiputados para respaldar las tesis del CNRI.

Todo venía de antes, de 1999, cuando llegó como diputado al Parlamento Europeo y recibió la visita de Paulo Casaca, un socialista portugués que era presidente del grupo llamado “Amigos del ir al libre”. El político catalán asegura que por su parte no conocía “de nada a los donantes. Eran personas que no tenían nada que ver con Vox. La candidatura era yo. Eran donativos a mi persona. He ayudado a salvar muchas vidas”.

Y por su lado, el grupo iraní tampoco conocía el fondo de ultraderecha de la formación política. “Sabíamos que era un partido nuevo, pero no de extrema derecha”, explicó un portavoz del grupo en el exilio.
Vidal-Quadras asegura que que nunca cobró por asistir a los actos de la entidad iraní ni por defender su posición en foros internacionales. Desde el CNRI lo confirman. Sin embargo, el diario The Guardian desveló en noviembre que el grupo opositor pagaba a sus invitados Vips “elevadas tarifas”. También, que John Bolton, asesor de Seguridad Nacional de Estados unidos, cobro más de 156.000 euros por acudir a varias citas de este grupo.

Lo cierto es que la campaña de crowdfunding que Vox organizó fue un éxito, diez veces más que Podemos, pero no informaron de que el 80% de los fondos provenía del grupo en el exilio porque “nadie nos lo preguntó”, concluye Vidal-Quadras.

De hecho, fueron hasta 800.000 euros el valor de las transferencias que la formación de ultraderecha recibió del exilio iraní y las donaciones fueron registradas en una hoja de Excel en la que aparecen “los nombres y apellidos de los iraníes”.

Vox entregó el listado de donantes al Tribunal de Cuentas, pero este no lo auditó porque la ley solo obliga a escrutar las aportaciones de aquellos partidos que obtienen representación y Vidal-Quadras no lo consiguió.

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