Villarejo abandona Estremera

Villarejo abandona Estremera

Después de la resolución del juez Manuel García Castellón, el excomisario José Manuel Villarejo salió en libertad provisional de la cárcel de Estremera. Ha pasado en ese centro penitenciario en prisión preventiva desde noviembre de 2017 como principal acusado en el caso Tándem.

Villarejo abandonó la cárcel por su propio pie a las 18:36 vestido con una sudadera con una bandera de España y su ya típica gorra. Además, portaba un parche en el ojo izquierdo, puesto que padeció un episodio causado por la hipertensión.

Lo acompañaba su abogado Antonio José García Cabrera. Después de unas breves declaraciones a la prensa, se montó en el coche que conducía su mujer Gemma Alcalá, que también es objeto de investigación.

A los medios, el excomisario relató brevemente que ha recibido “mucho maltrato” y “muchas torturas”. A pesar de ello, dijo, sigue vivo, lo cual es, manifestó, “una putada para los que intentaron” acabar con él.

Así, señaló que, si bien le han dejado “un poco inutilizado el ojo”, le han “acelerado las neuronas”. “Voy a defenderme”, subrayó. “Confío en que a partir de ahora pueda defenderme y es la única razón por la que me han tenido preso, para que no hablara”, aseguró.

A renglón seguido, tuvo duras palabras contra el director del centro penitenciario, del que dijo que actuó “como cancerbero”, recibiendo “órdenes políticas” contra él.

Villarejo lamentó ante los medios el tiempo pasado encarcelado a causa de “esa historieta de que iba a huir”, algo que negó. Además, apuntó que, ya que se ha decidido “hacer un corte epistemiológico, una catarsis de España”, está “encantado de que eso ocurra”.

Villarejo irá a declarar en la Audiencia Nacional

Para empezar, confirmó que hoy irá por su propio pie a la Audiencia Nacional para declarar por dos de las más de 30 piezas por las que se le investiga.

No obstante, avanzó que en estos días descansará porque va a cumplir 70 años y dejó a su hija con 9 años y ahora tiene 13.

Así las cosas, dedicó palabras a “los amigos de Podemos” y recordó que se ha negado a declarar ante ellos y ante el juez. Deslizó sus sospechas porque de los 40 teras de información que le incautaron, “de pronto la inmensa mayoría o no la pueden desencriptar o no le dan copia al abogado”.

Al margen de ello, se quejó de que le llamen excomisario porque sigue siéndolo aunque se haya jubilado. Hizo hincapié en que habría querido que los medios hubieran recordado “lo de la presunción de inocencia”.

Asimismo, volvió a decir lo que dijo a los diputados de Vox con los que se entrevistó, que “las cloacas no generan mierda, la limpian”. Añadió que al poco de entrar en prisión, envió un mensaje al juez instructor diciendo “que todo mi archivo se pusiera en manos del CNI”.

“Yo voy a confiar en la justicia. Me pueden robar todo pero no que siga confiando en la justicia, porque entonces mi vida no tendría sentido”, zanjó.

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