Veinte mil niños crecen en una familia de acogida en España

Veinte mil niños crecen en una familia de acogida en España

Hoy es el Día Internacional de la Familia.
Con motivo del Día Internacional de la Familia, Aldeas Infantiles SOS ha querido dar a conocer y explicar la situación de miles de niños en familias de acogida. Desde muchas asociaciones se reclama una mayor divulgación de esta posibilidad que brinda una segunda oportunidad a los menores. Cabe destacar que, según la jurista especializada en Derecho de la Infancia, Susana Morales, presidente de la Asociación Familias de Colores, “hay 15.000 niños que viven sin familia en centros de acogida”.
Por su parte, Pedro Puig, presidente de Aldeas Infantiles SOS, una organización de atención directa a la infancia, explica que “hablar de acogimiento familiar es hablar de solidaridad y de compromiso con la infancia y con las familias que atraviesan situaciones de dificultad” y subraya que “las personas que se acercan al acogimiento familiar no lo hacen para cubrir sus expectativas como padres, sino motivadas por un propósito solidario y respetando siempre los orígenes del niño y su historia familiar”.

Primera medida de cuidado alternativo
Ante la retirada de la tutela de un niño a sus padres, la primera medida de cuidado alternativo recomendada por la Ley del Menor es el acogimiento familiar, especialmente para aquellos niños menores de 6 años, un recurso que permite que la vida del niño se desarrolle en un entorno lo más familiar posible. La Ley también establece que para aquellos niños de menos de tres años siempre se primará el acogimiento familiar frente al residencial, salvo supuestos de imposibilidad debidamente acreditada.
Aldeas Infantiles SOS recuerda que el acogimiento familiar tiene carácter temporal y que su función nunca pasa por suplantar a la familia de origen, sino por apoyar y facilitar la reintegración del niño con la misma. “Las familias de origen forman parte inexcusable del contexto del acogimiento; son el pasado de todo niño acogido y también una posibilidad en su futuro; y por ello, su participación no es solo un derecho, sino un deber y una responsabilidad”, apunta Puig.
Por eso es tan importante que las familias acogedoras cuenten con el apoyo y con los recursos necesarios para llevar a cabo su labor, con el fin de garantizar el bienestar de los niños que crecen bajo esta medida de protección y de asegurar que tanto las familias de origen como las acogedoras reciben la atención y las ayudas que necesitan.
Apoyo al acogimiento familiar
La falta de habilidades parentales, la diferencia generacional o el conflicto de lealtades son algunos de los problemas que pueden surgir en el camino. Esta organización, a través de sus programas de Apoyo al Acogimiento Familiar, trata de acompañar y asesorar a las familias en todo este proceso, velando siempre por el interés superior del niño.
Acompañar al niño en la construcción de una identidad positiva; apoyar a las familias de origen para que superen las dificultades que han ocasionado la separación de sus hijos; orientar a las familias acogedoras ofreciéndoles pautas de crianza basadas en el buen trato a la infancia; promover la buena relación entre el niño y las dos familias; o facilitar el acceso a la red social y comunitaria son algunos de los objetivos perseguidos por Aldeas con estos programas, con el que la organización ha acompañado a 514 niños en el último año.
“Los resultados obtenidos durante años de trabajo ponen de manifiesto que las dificultades que surgen en este tipo de acogimientos son una realidad tangible, pero también avalan la utilidad de nuestros programas de apoyo, ya que reducen la carga de estrés familiar y repercuten de forma clara en el bienestar del niño”, asegura el presidente de Aldeas Infantiles SOS.
Esta organización de ayuda directa a la infancia cuenta con programas de Apoyo al Acogimiento Familiar en Canarias, Castilla-La Mancha, Galicia, Cataluña y Aragón, desde los que un equipo de profesionales del ámbito psicosocial formado por trabajadores sociales, psicólogos, pedagogos o educadores sociales proporcionan asesoramiento, orientación, intervención y actuaciones de mediación en las relaciones familiares, siempre manteniendo como principio conductor el de procurar el bienestar del niño.
“Apoyamos a la familia acogedora en todo lo que tiene que ver con las necesidades básicas del menor: alimentación, descanso, nutrición, salud y escuela. Además, atendemos al niño de manera individual y nos aseguramos de que está creciendo adecuadamente a nivel psíquico, de aprendizaje y conexión con el entorno. Por último, trabajamos con la familia biológica y en red con toda la comunidad que rodea al niño, como escuelas, institutos, centros de salud o Servicios Sociales”, explica Ana Corchero, directora del Programa de Apoyo al Acogimiento Familiar de Cataluña, que hace hincapié en la importancia de conocer muy bien al niño y crear un vínculo de confianza con él.
Desde la organización señalan que es fundamental fomentar una cultura del acogimiento en nuestra sociedad. “Tenemos que empezar a poner rostro a una realidad que todavía es muy desconocida, solo así otras personas podrán acercarse a ella y, por qué no, lanzarse a una aventura tan enriquecedora como la de acoger a un niño”, concluye Puig.

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