“Un NO bien sonoro cuando toca”, por Pedro Molina Alcántara.

Pedro Molina Alcántara.

Quiero que mis primeras palabras del año sean de agradecimiento hacia este medio por seguir otorgándome un altavoz para mis reflexiones personales. Ya sabéis de mi pasión por la escritura, algo que es mi intención potenciar este año 2021 que acaba de comenzar. Pase lo que pase, no solo no dejaré de escribir, sino que escribiré más  -y si soy capaz, también mejor-.

Entrando ya en combate con las teclas o, mejor dicho, en materia; esta mañana desayunaba con la noticia de que Donald Trump presionó a un alto cargo político del Estado de Georgia, el también republicano Brad Raffensperger, para que encontrase por arte de magia los votos necesarios para revertir el resultado electoral en dicho Estado. Según se desprende de  la información publicada por el Washington Post, diario que tuvo acceso a una grabación de más de una hora que contenía la conversación, el Sr. Raffensperger resistió los embates del todavía Presidente de los Estados Unidos de América, el cual llegó a amenazarlo con presentar cargos en su contra si se negaba a sus pretensiones. Dichas pretensiones han demostrado ser ilícitas, ya que los votos fueron contados dos veces sin que ninguna instancia consiguiese quebrar la presunción de legitimidad del proceso electoral.

Lo cierto es que no puedo ni imaginarme la tensión del momento, lo que tuvo que ser para esa persona decirle que no al Presidente, quizá el hombre más poderoso del planeta. Quizá no, seguramente. Sin embargo, sí que me queda claro que, en determinadas ocasiones, un NO rotundo en el momento adecuado, un NO bien sonoro cuando toca; es liberador para quien lo pronuncia y puede llegar a ser pedagógico para quien lo recibe.

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