Un millón de madrileños confinados

Un millón de madrileños confinados

A partir de este lunes, casi un millón de madrileños quedarán, de facto, confinados. Son los residentes de las 37 zonas básicas de salud en las que el Gobierno de la Comunidad de Madrid aplicará las nuevas medidas para contener el avance del coronavirus.

Antonio Zapatero, viceconsejero de Salud Pública y Covid-19 lo había anunciado días antes, aunque posteriormente lo desmintiera Isabel Díaz Ayuso, la presidente regional, y luego lo confirmara, sin concretar, Enrique Ruiz Escudero, consejero de Sanidad madrileño. Improvisación.

La propia Ayuso anunciaba en la tarde del viernes las nuevas medidas que afectarán a los madrileños en general, flanqueada por Ignacio Aguado, su vicepresidente, y Ruiz Escudero. “Hay 37 áreas de toda la Comunidad donde la incidencia es muy superior: 1.000 contagios por cada 100.000 habitantes. Tenemos que contraer la propagación del virus”, introdujo.

“Son zonas de gran densidad de población y conectividad entre ellas. Nos vamos a centrar en diagnosticar qué personas son y protegerlas a ellas y todo su entorno. Necesitamos poner medidas para que se cumplan las cuarentenas y proteger a los ciudadanos”, apuntó.

Según se avanzó en la rueda de prensa, que se retrasó hasta dos veces ayer, se van a llevar a cabo un millón de test a las más de 858.000 personas de esas zonas. Núcleos de población que son “el 13% de la población de Madrid y el 25% de todos los contagios de la región”, explicó Ayuso.

Ruiz Escudero precisó que en esas zonas básicas sanitarias se cumple el criterio de 1.000 casos por cada 100.000 habitantes. “Uno de cada cuatro contagios se produce en estas 37 zonas”, aseguró.

Limitación de reuniones sociales a 6 personas en toda la región

Como ya hemos informado, las nuevas medidas afectarán a los madrileños residentes o que sean dueños de una actividad empresarial en esas áreas. Las restricciones afectan exclusivamente a esas 37 zonas, salvo la nueva limitación de reuniones sociales con un máximo de 6 personas no convivientes. Ésta es de aplicación en toda la región.

En realidad, las medidas afectan a todos los madrileños con carácter general puesto que no pueden entrar ni permanecer en ellas. Sólo se permite transitar por ellas si el origen y el final del desplazamiento quedan fuera de las zonas marcadas.

Hay excepciones a esas restricciones de movilidad. Se exceptúa para la asistencia a centros sanitarios; obligaciones laborales; asistencia a centros docentes y educativos; retorno a la residencia habitual; asistencia y cuidado de mayores, dependientes o personas con discapacidad; ir a entidades financieras; trámites ante órganos judiciales y notariales; y realizar pruebas o exámenes.

Además de la movilidad, se establecen más limitaciones. Los aforos en establecimientos pasan al 50% y se cierran parques y jardines. Los lugares de culto reducen un tercio de su aforo. La hostelería también ve limitados sus aforos al 50% y se prohíbe el servicio en barra. Las mesas tendrán un máximo de seis ocupantes. Tendrán que cerrar a las 22:00 horas, igual que los locales de apuestas.

De facto, las medidas afectan a todos los madrileños

En definitiva, medidas que llegan tarde, mal y nunca, afectando de facto a los casi 6,8 millones de madrileños. Por extensión, a las Comunidades colindantes, especialmente. Medidas que podrían haberse evitado si se hubieran cumplido las promesas que Ayuso y su consejero de Sanidad hicieron cuando acabó el estado de alarma.

Ahora, Ruiz Escudero ha anunciado que espera que 1.500 rastreadores lleguen a finales de octubre. Tenían que haber estado el 21 de junio. No mencionó nada, en cambio, de la falta de recursos y personal –de los peor pagados de España– en la Sanidad madrileña. O el incremento de convoyes y frecuencias en el Metro de Madrid, tan necesario.

Entretanto, la presidente regional se limita a escribir notas de prensa culpando a los barrios más pobres y vulnerables de los contagios por su forma de vivir en Madrid. Y a los inmigrantes. Mientras, su viceconsejero carga contra la relajación de la ciudadanía. Y todo esto es responsabilidad de Pedro Sánchez, que ha abandonado a los madrileños.

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