2 thoughts on ““Un decálogo ético para políticos IV”, por César García Cimadevilla.”

  1. Los valores del ser humano está en el aprendizaje que ha recibido de sus progenitores en su infancia, algunas veces los progenitores aciertan en otras ocasiones fracasan. Unos padres pueden enseñar a sus hijos a seguir el buen camino, pero siempre habrá una o varias ovejas negras en la familia. Lo mismo ocurre en los partidos políticos, algunos de ellos lo que quieren es inculcar valores democráticos y humanos y otros inculcan valores autoritarios. Algunos, a los que les han inculcado valores democráticos y humanos por motivos egoístas de conseguir poltronas y éxitos ,desertan y van a engrosar las filas de los valores autoritarios siguiendo a unos líderes que no merecen ser llamados humanos, flexibles, y recíprocamente se producen esos trasvases. Por lo tanto los valores humanos son inescrutables, inaveriguables.

  2. Gracias amigo por tu comentario. Lamento no ser de los relativistas, todo es cómo, según y desde donde se mire. Según ese baremo lo mismo daría ser bueno que malo, asesino que víctima, corrupto que honrado, dogmático que flexible y generoso. Tampoco creo en los valores inculcados, si naces en una determinada familia tus valores serán estos y si naces en aquella otra serán otros. Ni en los valores culturales, que vienen como una etiqueta de fábrica según donde nazcas. Creo en la libertad del ser humano, en sus decisiones libres y responsables y creo que los valores son los que uno elije libremente y se hace responsable de esos valores. No creo que los valores sean como piedrecitas que uno se encuentra por el camino, según por el camino que vayas vas a llevar unas piedrecitas en el bolsillo u otras. No creo que la verdad sea inalcanzable, que todo sea relativo, que unos tienen la misma razón que otros, piensen lo que piensen, porque todo vale, creo en la lógica más elemental, la que se basa en el principio de contradicción, entre otros, no puede ser verdadero algo y su contrario al mismo tiempo y en las mismas condiciones. No creo en valores divinos, porque si Dios habla nos debería hablar a todos, eso sería lo justo y si no es así sería contradictorio con el concepto de Dios. Para mí es un valor supremo el no hagas a otro lo que no quieras que te hagan a ti. Es perfectamente lógico, es perfectamente humano, es perfectamente justo. Es un valor que merece la pena defender y por el que luchar. Si todo es relativo lo mismo daría ser un asesino que una víctima o ser un depredador sexual que una víctima de una manada. Me niego rotundamente a pasar por ese relativismo moral, ético, intelectual, metafísico, o como se le quiera llamar. Una sociedad sin valores es una sociedad que camina hacia el abismo, si todo da igual solo el castigo pondrá orden y entraremos en una sociedad dictatorial. La sociedad democrática tiene que ser una sociedad libre, responsable y con valores. Un abrazo.

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