¿Tiene solución España?

¿Tiene solución España?

Todos llevamos un seleccionador dentro.
Quedan apenas cinco días para el enfrentamiento en octavos de final ante la anfitriona, Rusia. Y hay que encontrar alguna solución. La defensa de la selección española hace aguas. Prueba de ello es que el combinado español ha recibido cinco goles en tres partidos, mientras que en las fases finales de las Eurocopas de 2008 y 2012 y el Mundial de 2010, se encajaron solo seis.
Hasta ahora no hemos visto, salvo destellos, la mejor versión de La Roja. No podemos compararla con la que nos hizo Campeones del Mundo o dos veces seguidas Campeones de Europa. Y no lo hacemos porque la pasta de aquellas selecciones y la de ahora es distinta. Para empezar, los problemas de la selección empiezan en la portería. Nadie duda de la grandeza de David de Gea, pero no es el sustituto natural de Iker Casillas. El Santo aportaba una seguridad bajo los palos que el cancerbero del Manchester United está lejos de ofrecer. A partir de ahí, la zaga se siente insegura e imprecisa. De momento, no hemos visto actuar a Kepa y, aunque mayor -algo que en la portería no es tan determinante, véase a Buffon o a Casillas- Reina podría ser un estupenda respuesta. Experiencia no le falta.
Si a ello unimos que la edad pasa factura tenemos un complejo problema. El buen estado físico de Sergio Ramos y Gerard Piqué no garantizan llegar a balones o alcanzar en la persecución a un veloz delantero. Y cuando este se planta solo ante De Gea, las posibilidades de enmendar errores se difuminan. No lo hizo mal, lo hizo bien, la segunda vez que ante Marruecos ocurrió un mano a mano. Pero la primera, de Segundo de «Porteros». ¿Ese día se perdió la clase?
Por la banda derecha, Carvajal sigue sin estar en plena forma después de su lesión en la final de la Champions. Por la banda izquierda, Jordi Alba ya no despunta ni dobla como antes. Tal vez, por esa inseguridad de toda la defensa.
En el centro del campo el desequilibrio es más evidente. Mientras que Isco está al más alto nivel, Iniesta prácticamente lo ha alcanzado, y Silva está todavía lejos de lo esperado en su caso, a pesar de que sigue siendo incisivo y con grandes aportaciones a la delantera.
Busquets, en el cierre retrasado del medio del campo tampoco está bien y necesita el apoyo de alguien. Con Koke funcionó bastante bien, pero con Thiago no se entendió, quizás más por el ímpetu atacante del italo-hispano-brasileño. Si este cierre falla en un ataque contrario, la defensa está vendida, demasiado adelantada y sin velocidad en el repliegue. Prueba de ello fue el primer tanto marcado por Marruecos, en el que a Piqué le faltaron fuerzas.
Si en el ataque propio, el binomio Busquets-Koke o Busquets-Thiago no aporta, Isco tiene que bajar demasiado para coger el balón, pero eso no significa que el contrario abra líneas. Se limita a esperarle.
Una de las virtudes de las dos veces Campeona de Europa y Campeona del Mundo era la posesión, la larga posesión del balón. Si a ello le unimos los latigazos repentinos, tenemos el mejor ejemplo de haber sido una de las selecciones menos goleadas, ejemplo que ha copiado Uruguay, la única selección que no ha encajado todavía un gol. El problema sigue estando en que no hay bandas.
Si Carvajal no está al mejor nivel, tal vez Nacho pueda cumplir con su cometido, y Lucas Vázquez correr la banda como lo hace en el Real Madrid. Una aportación que bien podría aprovechar Silva, con esos movimientos verticales y diagonales que tan bien lleva a cabo. O Diego Costa, que como delantero centro neto que es, puede abrir más huecos que permitan la llegada de la media avanzada que forman Isco e Iniesta o, en su defecto, Asensio o Iago Aspas. Costa, que sabe jugar muy bien sin balón, se lleva siempre a tres defensores. Además, es habilidoso en el recorte y se fabrica sus propios remates.
Todos llevamos un Fernando Hierro dentro y ahora toca agitar la coctelera y ver qué sale. Todos tienen miedo a España, menos Portugal. Y todos van a echar el cerrojo atrás. Toca pensar cómo abrir la lata, porque la mejor defensa es un buen ataque y en este caso necesitamos mucho ataque para no tener que tirar de defensa.

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