Testimonios: Vanessa Sunny

Testimonios: Vanessa Sunny

Supuestamente nací en Valencia, en la clínica Virgen del Consuelo un sábado, 27 de julio de 1974, a las 22:30 horas. Supongo que hasta aquí es todo muy normal… Lo que hace mi historia diferente de la de cualquiera que pueda estar leyendo es que yo no conozco a la mujer que me dio la vida… A mi madre…
Según me cuentan mis padres adoptivos deseaban mucho ser padres de una niña… Incluso, se apuntaron a unos cursillos de la parroquia para conseguir sitio preferente en la larga lista de padres que deseaban un hij@, dejaron muy claro que tenía que ser chica… Ellos dicen que les ofrecieron adoptar un niño unos meses antes, pero que tenían claro el sexo de su primer y único “hijo”…
Mi madre fingió que estaba embarazada usando ropa ancha durante varios meses y esperando la llamada de la clínica en la que le iban a decir que acababa de ser madre…
Mi madre y yo ingresamos en la clínica un sábado 27 de julio, era la última vez que íbamos a estar juntas, ya que en esos días en los cuales íbamos a conocernos sería la última vez que nos veríamos… Según mis papeles, estuvimos en habitaciones diferentes, ella en una habitación en planta y yo en el servicio de prematuros…
Avisaron a mis padres adoptivos con la buena noticia… Pero no podían venir a buscarme hasta el lunes y les dijeron que me llevaran ropa para poder vestirme.
El lunes llegaron a Valencia y una monja los recibió muy contenta, les dijo que le entregaran la ropa y que esperaran en el hall, que me iba a vestir y a bajar y me conocerían.
Y, así, unos extraños decidieron que sería lo mejor para mí…
La monja me vistió y me entregó a los que hoy son mis padres, pero antes de poder salir de la clínica tenían que abonar todos los gastos que había ocasionado mi llegada a este mundo… Mis padres, muy felices, pagaron todas las facturas, que triplicaban el sueldo mensual del señor que me iba a dar sus apellidos… Y para demostrar su enorme agradecimiento a estas religiosas le entregaron además un sobre con una gratificación para como enorme agradecimiento…
Y desde ese minuto comenzó mi nueva vida… edificada sobre mentiras y engaños hasta los 16 años, cuando decidieron, debido a mi gran insistencia, que ya era hora de conocer de dónde vine…
No sé si soy fruto del amor o de una pesadilla… No sé si realmente mi madre me abandonó, como me vienen contando desde que tenía 16 años, o me robaron de sus brazos… Sólo sé que mi vida tuvo un precio… Unas facturas de hospital y un sobre entregado a una religiosa entre medias sonrisas y miradas de complicidad… Sólo sé que te estoy buscando hace mucho tiempo y que sólo quiero saber tu verdad, mi verdad, y espero algún día poder oírla de tu propia voz… ¡mamá!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.