El terrible desconcierto del Ejército británico tras la retirada norteamericana

El terrible desconcierto del Ejército británico tras la retirada norteamericana

La marcha de Estados Unidos de Afganistán ha obligado al Ejército británico también a retirarse, pero lo tiene que hacer precipitadamente. Y es que Joe Biden ha hecho caso omiso a las advertencias de Reino Unido.

A principios de año, el Gobierno británico avisó a la Administración Biden de los peligros que entrañaba la retirada de las tropas. Más aún, de marcar una fecha.

Los propios servicios de Inteligencia estadounidenses alertaron a su presidente de esos mismos peligros. Sin embargo, Washington actuó unilateralmente.

Ahora, los talibán quieren que se cumpla a rajatabla el compromiso “o habrá consecuencias”, amenazó Suhail Shahin uno de los portavoces islamistas.

Las demás potencias internacionales tienen que hacer las maletas a toda prisa. Así, el Ejército británico desiste de su idea de entrar masivamente a reemplazar el vacío que dejan los estadounidenses, una idea en todo caso poco realista.

“Cuando ellos –por los estadounidenses– se retiren, ellos se llevarán la infraestructura. Y nosotros nos tendremos que marchar también. No creo que haya posibilidades de quedarnos después de Estados Unidos”, señaló Ben Wallace, ministro de Defensa británico, este lunes.

Con casi toda seguridad habría sufrido enormes bajas y tampoco habría podido evitar el avance talibán visto cómo ha transcurrido.

Por tanto, a Boris Johnson no le queda otra que dejar Afganistán y lo único que ahora pide es ampliar el plazo. Su intención es evacuar en el menor tiempo posible a la mayor cantidad de gente.

Esa unilateralidad con la que ha actuado Washington ha provocado no pocas tensiones con los aliados de Estados Unidos. Aunque Londres lo niega, lo cierto es que sus relaciones con el inquilino de la Casa Blanca no pasan por su mejor momento.

Desde Downing Street consideran una humillación que en la Avenida de Pensilvania 1600 no hayan hecho ni el más mínimo caso a sus peticiones. Ni siquiera a sus opiniones.

No es la primera vez que pasa algo parecido. Cuando Estados Unidos invadió la isla de Granada, Ronald Reagan ni siquiera informó a Margaret Thatcher. Y eso que la isla caribeña era miembro de la Commonwealth.

En definitiva, el Ejército británico se encuentra desconcertado. Saben que ellos solos no podrán contener a los talibán hasta completar las evacuaciones. Por eso, buscan soluciones por otro lado.

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