La sequía y el calor de este verano

La sequía y el calor de este verano

Este verano va a ser el más cálido desde 1906, pero, también, marcado por la sequía extrema, el período estival más seco desde 1950.

Son las conclusiones que se pueden extraer del artículo que la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha publicado en su blog oficial.

La escasez de precipitaciones está caracterizando el verano de 2022. De este modo, el calor y la sequía propicien un ambiente muy favorable para la aparición y propagación de incendios forestales muy virulentos.

Las temperaturas han sido muy altas, la humedad relativa muy baja y la vegetación muy seca.

Además, cuando habido ocho vías han sido muy escasas y lo han hecho en forma de tormentas con alta intensidad e incluso torrenciales. Algunas de irían acompañadas de granizo. Por tanto, no ayudan a aliviar la sequía.

Asimismo, ha habido numerosas tormentas secas. Son aquellas en que la mayor parte de la lluvia no llega al suelo.

En cambio, suelen ir acompañadas de fuertes rachas de viento y abundante aparato eléctrico, lo que, a su vez, puede generar incendios.

También se han producido ‘reventones’, como el de Cullera, en Valencia, durante el Medusa Festival, con un joven fallecido y varios hospitalizados.

Parte de que las estructuras del escenario y otras del recinto se derrumbaron debido a fuertes ráfagas de viento.

Así, los autores del artículo concluyen que este verano se ha caracterizado por las olas de calor y la sequía.

El calor alimenta la sequía, y viceversa

Y es que ambos fenómenos meteorológicos extremos se alimentan el uno al otro. De hecho, las altas temperaturas hacen que aumente la evapotranspiración, reduciendo la disponibilidad hídrica para las plantas y secando el terreno.

Así, toda la energía que procede del sol se limita a calentar la superficie. Sin embargo, sí hay humedad, parte de esa energía es utilizan la evaporación, con lo que la temperatura no sube tanto.

A ese respecto, la AEMET saca la conclusión de que el verano de 2022 es una advertencia o un adelanto de los veranos que vendrán.

De este modo, los períodos estivales más extremos fueron los de 2003 y este de 2022, pero serán más frecuentes a mediados de siglo.

Incluso aunque se moderen las emisiones, convirtiéndose en “una nueva normalidad climática” con la que ya estamos empezando a convivir.

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