Santi Vila echa la culpa de la declaración de independencia a la presión desde el exterior

Santi Vila echa la culpa de la declaración de independencia a la presión desde el exterior

Lo acordado, según ha declarado, era convocar elecciones inmediatamente después del 1 de octubre.
En la sesión de ayer del juicio del procés, en el Tribunal Supremo, Santi Vila, ex consejero de Empresa de la Generalitat catalana, ha culpado de la declaración unilateral independencia, DUI, a la presión exterior y a la desconfianza reinante días después del 1 de octubre. “¿Qué nos pasó? Que lo que habíamos acordado discretamente, que lo que habíamos acordado sin publicidad, el clima de desconfianza, la tensión exterior era tan fuerte que al día siguiente se torció”.

Respondiendo a las preguntas de Pau Molins, su abogado, Vila explicó que se mantuvo en el Govern durante todo el procés, e incluso durante el 1-O, hasta que Carles Puigdemont, ex president, decidió proclamar la independencia unilateralmente, momento en que presentó su dimisión. Hasta entonces, actuó con labores de intermediación con el Gobierno de Rajoy y partidos no independentistas a petición del propio president: “No deberíamos hablar de negociación, pero sí de interlocución, de mediación por orden del president Carles Puigdemont y conocimiento de algunos miembros del Govern y del partido, porque había mucho más moderado y centrista en los dos gobiernos de lo que a veces se dice”.

Según relató en su declaración, lo acordado era convocar elecciones inmediatamente después del referéndum ilegal y que todo el procés y el 1 de octubre tan solo tenían la pretensión de “tensar la cuerda” para negociar con el Gobierno.

Vila también reveló el momento en que presentó su dimisión. Precisamente por ello, porque dimitió, está acusado solo de malversación y desobediencia, pero no de rebelión o sedición. Cuando todo parecía abocado a la DUI, “entonces yo llamé al president Puigdemont y le dije que yo me he dado la mano con altos dirigentes del PP y del PSOE, que he dado la palabra de cumpliríamos. Si ahora no podemos porque no nos vemos capaces de justificarlo ante nuestro electorado, ante los jóvenes, porque somos aprendices de mago ante la presión de redes sociales, si no somos capaces de gestionar emocionalmente esto, yo sintiéndolo mucho me voy y dimito”.

El ex consejero de Empresa renunció a su cargo el 26 de octubre de 2017, justo un día antes de la DUI. Precisamente en las redes sociales en esas fechas se estaba llamando traidor y cobarde a Puigdemont y se estaba creando una confusión enorme en el estado de ánimo.

Precisó que después del referéndum ilegal una parte del Govern entendió que era un mandato para declarar la independencia, pero que la “mayoría” de consellers consideraron que el Govern debía ser “de todos”, incluso de los millones que no habían querido votar. Añadió que él formó “parte de los políticos que interlocutaron con altos dirigentes del Partido Socialista y del Gobierno de España, que también tenían un claro interés en la conciliación, en evitar el choque institucional y en desescalar la tensión”.

Así, continuó, “en estas circunstancias algunos iniciamos, sería excesivo decir una negociación, pero sí creo ser muy preciso si digo que se inició una aproximación con interlocutores políticos, religiosos, del mundo de la empresa, institucionales, que sencillamente querían evitar el despropósito, que esto acabara mal”.

Vila formó parte de aquello, según ha declarado: “Quiero decir con orgullo que creo que el miércoles 25 de octubre lo habíamos conseguido y nos fuimos a dormir con la sensación de paz interior, de que no íbamos a tomar ninguna decisión unilateral por parte del Govern de Cataluña (…), y vamos a convocar elecciones autonómicas”. Detalló que “el 25 por la noche, una noche que me acompañará toda la vida porque me he acostado la carrera política y ya veremos si algo más, creimos que lo habíamos conseguido. No solo yo, muchos miembros del Gobierno, de partidos. ‘Uf, nos hemos centrado’. También por parte del Gobierno de España, creo, se respiró”, añadió.

Por el contrario, el 26 de octubre todo eso “se torció”. El anuncio del adelanto electoral, con lo que se evitaba la aplicación del artículo 155, se aplazó en sucesivas ocasiones. Finalmente, con horas de retraso, Puigdemont anunció solemnemente en el Palau de la Generalitat que no habría elecciones y que enviaba la declaración unilateral de independencia al Parlament, concluyó el ex consejero.

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