¿Saldrá adelante el ‘impeachment’?

¿Saldrá adelante el ‘impeachment’?

El inicio de un juicio político, el impeachment, contra Donald Trump, presidente de Estados Unidos, sobrevuela sobre el Congreso y el Senado estadounidenses. Sin embargo, cabe preguntarse si puede salir adelante con la actual configuración de ambas Cámaras. Más allá, incluso, si podría beneficiar al mandatario. ¿Por qué?

Tan sólo se han llevado a cabo tres juicios políticos en el país norteamericano y sólo dos concluyeron. Fueron contra Richard Nixon, Andrew Johnson y Bill Clinton. En el caso de Nixon, el proceso quedó archivado después de su dimisión. En los otros dos casos, no prosperó en su fase final en el Senado.

De acuerdo con la Constitución de Estados Unidos, un presidente puede ser cesado por “traición, soborno, crímenes u otros delitos menores”. Esta ambigua definición ha ido, en los procesos anteriores, desde la presunta corrupción hasta el abuso de poder. Ni siquiera es necesario que se trate de un delito penal ni tampoco es preciso demostrar nada más allá de la duda.

Tradicionalmente, la Comisión Judicial de la Cámara de Representantes ha encabezado las investigaciones para un impeachment. Pero también los líderes del Partido Demócrata, mayoría en el Congreso, pueden preferir poner a la cabeza a un comité seleccionado a tal efecto. Los demócratas, al contar con la mayoría en la Cámara Baja, podrían sacar adelante la acusación sin temer a los votos en contra de los republicanos.

De hecho, basta con que una mayoría simple del Congreso respalde la presentación de los llamados “artículos de juicio político”. Después, el proceso pasa al Senado. Es ahí donde se lleva a acabó el juicio en sí y donde se determina la culpabilidad o inocencia del presidente.

En la Cámara Alta, los congresistas actúan como la acusación, mientras que los senadores lo hacen como jurados y el presidente del Tribunal Supremo, como supervisor máximo. Para que salga adelante la condena y destitución, es necesario contar con dos tercios de los cien senadores a favor.

En las últimas elecciones legislativas, los republicanos consiguieron mantener la mayoría en el Senado, pese a perderla en el Congreso. Entonces, podrían desestimar los cargos sin tener en cuenta las evidencias que presenten los demócratas.

En la actualidad, hay 53 senadores republicanos frente a 45 demócratas y dos independientes, aunque éstos suelen votar del lado demócrata. Sería necesario, por tanto, que 67 senadores voten a favor de que Trump sea destituido. Para ello, los demócratas necesitan que 20 republicanos respalden su propuesta.

Si el inquilino de la Casa Blanca cae, Mike Pence, vicepresidente estadounidense, ascendería a la Presidencia hasta el 20 de enero de 2021 –fin del mandato-, cuando tomará posesión del cargo el presidente electo surgido de las elecciones del próximo año.

Un proceso de impeachment ha estado en la mente del Partido Demócrata desde que Trump llegó al poder. Se incrementó esa posibilidad cuando los demócratas lograron la mayoría en el Congreso. Pero siempre ha habido dos alas: una más beligerante, que pidió insistentemente el juicio político, y otra más moderada, la que representa Nancy Pelosi, la presidente de la Cámara de Representantes.

La supuesta presión de Trump al presidente ucraniano Volodimir Zelenski para que investigue una operación empresarial en la que está involucrado el hijo de Joe Biden, Hunter, bajo la amenaza de reducir la ayuda a Ucrania ha sido el detonante para que los demócratas se inclinen a iniciar el juicio político contra el mandatario neoyorquino.

El inquilino de la Casa Blanca ha reconocido que hubo una conversación telefónica en la que se menciona a su más que posible rival en las elecciones presidenciales que 2020. De esas declaraciones de Trump, Pelosi deduce que admite que “pidió al presidente de Ucrania que llevara a cabo acciones de las que se beneficiarán políticamente”. Una violación “grave” de la Constitución.

“Las acciones de la Presidencia Trump han revelado el hecho deshonesto de la traición del presidente a su jura del cargo, una traición a la seguridad nacional y a la integridad de las elecciones”, destacó. La tercera autoridad del país señaló que “nadie está por encima de la ley” y confirmó que se abría una investigación oficial para constatar si es viable un impeachment.

Con todo, la cuestión no está clara. Incluso, podría convertirse en un bumerán para el Partido Demócrata. De hecho, desde el entorno de Trump han deslizado que un juicio político podría beneficiar al presidente, ya que podría presentarse a la reelección en 2020 como una víctima del sistema.

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