Refugiados: muerte en Ruanda

Refugiados: muerte en Ruanda

Al menos cinco refugiados congoleños ha muerto y hay numerosos heridos.
Según informan fuentes de las fuerzas de seguridad, cinco refugiados congoleños habrían muerto y un número indeterminado de personas resultarían heridas por los enfrentamientos con la policía ruandesa en una jornada de protestas por la reducción de las raciones alimentarias. Según el comunicado emitido por el cuerpo policial “los manifestantes se volvieron violentos y la policía intervino para calmar la situación. Los manifestantes violentos atacaron e hirieron a siete agentes con piedras, palos y proyectiles metálicos”. “La policía se vio obligada a utilizar gas lacrimógeno para dispersar a los manifestantes y proteger y rescatar a los agentes. Desafortunadamente, 20 de los alborotadores resultaron heridos y cinco de ellos sucumbieron a las lesiones”, reza la nota. Sin embargo, Theo Badege, portavoz de la policía de Ruanda, reconoció los heridos pero no las muertes. Hay otros quince refugiados detenidos acusados de incitación a la violencia.
Ante los hechos registrados, la Agencia de la ONU para los Refugiados, ACNUR, ha exigido a las autoridades ruandesas que garanticen la seguridad y la protección de los manifestantes. Según ha dicho Cécile Pouilly, portavoz de la organización humanitaria, “está tragedia se podía haber evitado, y el uso desproporcionado de la fuerza contra refugiados desesperados no es aceptable”, mientras piden a los líderes de los manifestantes que eviten nuevos enfrentamientos, instándoles al respeto de las leyes que a negociar pacíficamente. Hace unos días unos refugiados el campamento de Kiziba, cerca de la frontera con la república democrática del Congo, se dirigieron a las oficinas de ACNUR para protestar por el recorte en las raciones alimentarias debido a la falta de recursos. Según la policía, los manifestantes se negaron a aceptar las opciones que daban ACNUR y el Ejecutivo ruandés, y aseguró que no se usó munición real para dispersarlos. La Agencia de la ONU sólo ha podido recaudar un 2% de los 80 millones de euros necesarios para cubrir las necesidades de los refugiados en Ruanda en 2018, por lo que muchos de los 17.000 refugiados congoleños de Kiziba quieren regresar a su país para no morir de hambre.

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